viernes, 4 de febrero de 2011

Crítica al libro de Franz Mehring "CARLOS MARX – Historia de su vida" por el c. Carlos Sierra - Parte 1

El interés de comprender por qué llamamos a la teoría revolucionaria del proletariado marxismo, por qué lleva el apellido Marx como raíz, o en todo caso, saber cuánto aportó Carlos Marx a la creación histórica de esta teoría ha sido, y actualmente lo es, una preocupación para muchos revolucionarios. Lógicamente para poder responder consecuentemente estas interrogantes, fuera de todo misticismo y dogmatismo,  tenemos que conocer fehacientemente cual fue el trabajo que Marx realizó dentro de las filas del proletariado, debemos de aclarar cuál fue su participación como militante comunista en las diversas etapas de la histórica lucha de clases, como también conocer su personalidad y cualidades personales. Esta información podremos encontrarla en diversos textos del mismo Marx, en documentos de las organizaciones en las que participó y en algunas otras redacciones donde nos describan el proceso de su militancia y el de las organizaciones donde militó.

Libro "Carlos Marx - Historia de su
vida" de Franz Mehirng
En relación a lo planteado líneas arriba, he podido conseguir el texto “CARLOS MARX – Historia de su vida[1]”, elaborado por Franz Mehring, donde se describe la vida militante de Marx, sin obviar el momento histórico donde se produce. El autor de dicho texto, fue uno de los militantes más consecuentes con los principios revolucionarios del proletariado, su participación activa tanto en el ala izquierda del Partido Socialdemócrata Alemán, en la Liga Espartaquista, en el Partido Comunista de Alemania, como su posición revolucionaria rechazando el apoyo proletario a la Primera Guerra Mundial, nos pueden asegurar esta afirmación.
En mi caso, me propongo estudiar dicho texto, dejando una especie de crítica, resumen, respuesta, reflexión, al pasar de hoja en hoja. Como no puedo asegurar que terminaré de leer el texto íntegramente, debido a las diversas tareas que hay afrontar, iré soltando los avances que desarrolle por cada capítulo, empezando claro desde los prólogos que tenga el texto. El interés que me mueve a desarrollar este tipo de trabajo no es otro que el de contribuir al esclarecimiento del movimiento comunista en particular y del proletariado en general. Si es que ven necesario los lectores, hacer una crítica, una aclaración, una petición en cuanto a aclarar alguna posición planteada, sería muy importante y necesaria para seguir avanzando en la profundización teórica y en el desarrollo de la consciencia de nuestra clase.
Sin más preámbulos, dejo a la clase, este primer documento de mi trabajo.

CARLOS MARX – Historia de su vida

Prólogo de Wenceslao Roces (págs. 7 – 8)
Para entender la visión de W.R. y sus posiciones generales sobre Mehring, sobre su vida y su obra, debemos partir señalando que este señor fue parte del Partido Comunista Español, de corte marxista-leninista y que él, como su partido, asumieron las políticas planteadas por la Tercera Internacional con Stalin a la cabeza. Desde mi entender, las críticas sobre el tema del marxismo-leninismo y del estalinismo (como parte de todo un proceso social e histórico), deben de tener como fondo y contexto la derrota de la oleada revolucionara proletaria que se desarrolló a lo largo y ancho del globo, desde 1917 hasta 1921 aproximadamente; por supuesto teniendo como núcleo Rusia, Alemania, Hungría, etc. Este fue el momento más álgido, hasta la actualidad de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Es un hito innegable si ponemos como alegato que se llegó a derribar el poder de la burguesía en Rusia, que se expandieron las organizaciones autónomas del proletariado: los soviets como las bases del poder proletariado y que se formó la Tercera Internacional, también llamada Internacional Comunista o Comintern. Si comprendemos profundamente este proceso en la histórica lucha de la clase, podremos comprender cuales fueron las consecuencias, negativas y positivas, que trajo esta derrota, entre ellas la ideología descrita líneas arriba. En todo caso, para los defensores y críticos, de todas las vertientes, dejó señalada la concepción marxista-leninista del señor W.R. Ahora no es momento de plantear mis diferencias específicas con esta ideología, aunque se podrán poner de relieve directamente en el transcurso de este documento.
W.R. sostiene que Mehring[2] tiene una procedencia burguesa en el sentido de su condición económica de clase; y que es recién a partir de los 40 años que asume la militancia socialista. Fuera de tocar individualmente la condición de clase Mehring, si fue o no burgués en el “aspecto económico”, puedo tocar este tema en general de una forma muy breve. Sin querer ser estrictamente esquemático sino más bien dialéctico, aseguraré que hay dos términos asociados a este punto: la condición de clase y la posición de clase. La condición de clase se refiere a la función que cumplimos bajo el modo de producción capitalista y la posición de clase a la concepción filosófica, política y social que tengamos de entender la sociedad capitalista. Puede haber proletarios en condición de clase, trabajadores asalariados sin medios de producción que asuman una posición de clase burguesa, que vivan bajo la ideología burguesa, que no les interese lucha por la abolición del capital (como relación social de explotación), que se muestren pasivos y “neutrales” ante el llamado a organizarse por exigir alguna reivindicación económica, etc. Y más bien puede haber burgueses en condición de clase, individuos con medios de producción que vivan del trabajo del proletariado, que  tengan una posición de clase proletaria, que contribuyan en la lucha emancipadora del proletariado como clase, que tomen partido por la necesidad de la abolición del mundo burgués y en su vida luchen por el comunismo decididamente, como militantes dentro de las organización consciente del proletariado. En este sentido Mehring, fuera de su condición de clase, fue un militante revolucionario del proletariado, participando activamente en las luchas proletarias, en los debates, mítines, asambleas, poniéndose al servicio de las organizaciones revolucionarias que iban apareciendo entre rupturas y desarrollos en el tiempo que vivió.
Franz Mehring  a los 54 años - 1900

En relación al párrafo anterior, queda traslucida esta pregunta ¿Desde qué momento podemos decir que un individuo asume una militancia revolucionaria en las filas del movimiento comunista-proletario? Este tema es difícil, porque no podemos trazar una raya en la historia y decir: desde aquí hasta la raya esta persona era reaccionaria y desde la raya en adelante es revolucionaria o viceversa. Un solo hecho a lo largo de la vida de una persona tampoco puede decidir en qué cantidad y en qué forma se contribuyó a los intereses de una u otra clase. Pero ya que no puedo escapar a este problema, me atrevería a decir (con temor a equivocarme) que se puede hablar de una militancia dentro de las filas del movimiento comunista-proletario desde la integración al quehacer revolucionario de una organización de clase proletaria. La lucha de clases no segrega individuos con posiciones marxistas y revolucionarias, la lucha de clases segrega organizaciones revolucionarias y sólo dentro de ellas los individuos pueden aplicar y desarrollar las posiciones marxistas, ya que el marxismo no es una teoría aprendida en libros, sino una teoría viva que existe y se desarrolla con la lucha proletaria. No pretendo caer en el sectarismo o dogmatismo de plantear que tal o cual forma de organización es la única válida para llamarla revolucionaria, en este sentido afirmó que las organizaciones de clase pueden tener muchas manifestaciones. Se puede militar en un colectivo con dos o tres compañeros que se dediquen a profundizar en la teoría revolucionaria y sacar uno que otra proclama o toma de posición de propaganda, como también se puede militar dentro de una organización internacional donde exista tareas establecidas a un nivel mucho más centralizado. Coincido en este sentido con W.R. en la tesis de que Mehring a partir de los 40 años asume la militancia revolucionaria, ya que éste integró las filas del Partido Socialdemócrata de Alemania a los 45 años aproximadamente, por cierto, el PSA (SPD en alemán) cumplió su función como organismo revolucionario del proletariado hasta que desvió sus posiciones hasta volverse contrarrevolucionario, por ejemplo, una de sus desviaciones más graves fue apoyar al Estado Alemán en la Primera Guerra Mundial. Ahora bien, estoy de acuerdo que se puede armar toda una polémica necesaria sobre el hecho de que los Partidos Socialdemócratas fueron necesarios para la clase o no. Este tema lo dejaremos también para más adelante.
W.R. afirma con mucha pasión y adjetivos propios de un buen poeta que, desde que Mehring asume la integración al PSA “batalla ardorosamente con la pluma en la mano contra la burguesía y junto al proletariado”, convirtiéndose en uno de los “maestros descollantes del proletariado internacional”. Sobre estas posiciones del traductor debemos de tener mucho cuidado. ¿Qué nos quiere decir el señor Roces cuando plantea que Mehring batalló con la pluma en la mano?, y ¿qué sobre la afirmación que batalló junto al proletariado? No quiero caer aquí en suposiciones, ni poner palabras en la boca de alguien que no puede responder, por eso no responderé a la posición vertida por W.R. directamente; pero sí tomaré posición sobre posiciones comúnmente defendidas por seudo-marxistas, que plantean lo siguiente: Primero – “Son los teóricos que dan dirección al movimiento proletario”. Esta posición debe ser rechazada por los revolucionarios que hemos llegado a comprender como se desarrolla verdaderamente el movimiento proletario, su consciencia de clase y las posiciones teóricas que defiende en cada paso dentro de la lucha de clases. Los revolucionarios no son meramente teóricos, no podemos pensar en que un solo individuo, encerrado en cuatro paredes, sin una vida militante pueda crear teorías, sólo como observador pasivo de lo que sucede en la historia de la sociedad burguesa; y mucho menos pensar que sus teorías van a calar, por arte de magia en los proletarios en lucha. El llegar al nivel de consciencia de poder sistematizar las lecciones de la lucha de clases y plantear posiciones revolucionarias sólo se puede hacer como militante revolucionario. Ahora, entiendo muy bien, que un militante puede contribuir a la lucha revolucionaria de formas muy diversas, dependiendo de sus condiciones y del contexto de lucha; algunos pueden ser muy buenos polemistas, otros muy buenos redactores, otros muy aguerridos en enfrentamientos directos contra el Estado burgués, etc., pero esto, no quiere decir que aisladamente puedan haber sólo teóricos que contribuyan con “libros”, sin ensuciarse las manos con la militancia revolucionaria. En este sentido Mehring no sólo luchó con la pluma, sino también armado de un martillo demoledor en cuanto se lo exigía la militancia comunista, lo mismo que Marx y Engels. Segundo – “Los Comunistas debemos de luchar junto al proletariado”. Esta es otra de las posiciones planteadas por los iluminados que no se ven como parte de la clase, sino más bien, como su dirigente, como una vanguardia iluminada que inventa la teoría revolucionaria y la inyecta a la clase. Esta posición también debe ser criticada y rechazada por los marxistas, ya que trae un claro estancamiento al desarrollo de la consciencia de clase. Pensar que los comunistas forman una organización aparte de clase, que están en otro nivel, o que simplemente el conjunto del proletariado son la masa y ellos su vanguardia sólo trae como consecuencia una sumisión del conjunto proletariado. Esta posición ha jugado (la Revolución Rusa) y jugará un papel contrarrevolucionario, la futura revolución tiene que ser por necesidad un acto consciente del proletariado en su conjunto y no un acto empujado por “los teóricos”, esto terminaría por enterrar una revolución proletaria desde dentro, generando una burocracia y dependencia única de la vanguardia “comunista”. Mehring no luchó junto a la clase, sino como parte integrante e inseparable de la clase, no lo hizo desde su escritorio sino desde la militancia, dando su vida al final de cuentas por la causa que abrazó y defendió; la única causa que hará cambiar el mundo de base, la revolución proletaria mundial.
Para fundamentar el carácter de maestro del proletariado, el traductor nos recuerda los aportes de Mehring al marxismo, principalmente en el plano cultural e histórico; como por ejemplo la crítica literaria que va desde Calderón a Heine[3] y desde Hebbel a Gorki, también menciona aportes a la historia de la lucha del proletariado y a las personalidades más resaltantes. Pues en este caso, no tenemos porqué apoyar o rechazar esta afirmación de W.R., sólo nos queda leer a profundidad y con un espíritu revolucionario y no académico los textos de Mehring; aunque el término “maestro del proletariado” tendría que ser discutido, dado el concepto que se tiene por “maestro” dentro de las sociedad de clase.
Cartel de la Liga Esparquista
Mehring escribió la “Historia de la Socialdemocracia” en cuatro volúmenes, que según el traductor “… son una fuente agotadora e inagotable de investigación sobre los orígenes y el proceso histórico del socialismo en sus diversas tendencias y de la clase obrera alemana.” En realidad Mehring tiene una extensa lista de obras que llevan por autoría su nombre, entre ellas también, nos menciona W.R., los “Escritos Varios de Marx, Engels y Lasalle” que es una recopilación de textos redactados por dichos personajes. No podemos olvidar que Mehring fue el que aportó, probamente más que cualquier otro, a la publicación de la “Correspondencia entre Marx y Engels”. En este sentido espero que alguno de los lectores pueda leer los textos citados por W.R., en mi caso seguiré buscando más textos de Mehring, cosa difícil en la actualidad, ya que por lo visto en internet no hay más que un par de escritos (muy cortos) y en librerías con mucha suerte se consigue la presente obra.
Posteriormente se asegura también, que Mehring, fiel a los principios revolucionarios comunistas, se opone radicalmente a que el proletariado tome partido por el Estado burgués dentro de la Primera Guerra Mundial. Es por esto, nos dice W.R. que rompe con la Socialdemocracia alemana, junto a Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y Clara Zetkin. Este suceso, la crítica despiadada a los seudo-marxistas que respaldaban a los Estados burgueses en la guerra, el rechazo al apoyo que daban los “Partidos de clase” empujando al proletariado a integrar los ejércitos en la guerra por la defensa de la patria capitalista, es un tema de trascendental importancia en el programa histórico que ha de defender el proletariado en la actualidad. Mehring fue fiel al principio internacionalista del proletariado, viendo a la Guerra Imperialista, como una trampa para la clase, una desviación total de la lucha revolucionaria. Esto es lógico, los intereses que se defiende en estas guerras entre Estados capitalistas son completamente burgueses. El proletariado no gana absolutamente nada si el país donde reside consigue una carroñera victoria sobre otro, su condición de desposeído, de trabajador asalariado, de tornillo dentro de la maquinaria capitalista no cambiará. A lo mucho los que podrán ganar algo son los burócratas de los partidos “comunistas” que han transado con la burguesía la participación fiel de la “masa obrera” que ellos “posean”. Mehring y muchos otros revolucionarios comprendían esto, y lo comprendían y explicaban seguramente mucho mejor que yo. La posición intransigente de no transar con el Estado burgués, ni como táctica ni estrategia, y plantear la autonomía de la clase, de sus intereses y de su misión histórica hizo que él se retirara del PSA; y que contribuyera a la fundación de una verdadera organización proletaria la Liga Espartaquista. El premio por la defensa consecuente de las posiciones revolucionarias fue la cárcel y posteriormente el asesinato en manos de la soldadesca alemana en 1919 en las calles de Berlín.
Para finalizar W.R. nos dice que esta obra es un estudio de Marx, como parte activa del movimiento proletario y comunista, desde el enfoque marxista. Aunque a la vez, también nos plantea que Marx fue político, economista, revolucionario, filósofo, caudillo, táctico, organizador de la clase obrera, guía de la Internacional, amigo y enemigo, etc. Sobre este asunto y para concluir con la crítica a la introducción del traductor, no puedo dejar escapar el tema de Marx economista, caudillo, filósofo, etc. El método dialéctico nos hace abrir los ojos para ver el desenvolvimiento del mundo tal y como se presenta en la realidad. Todo cambia todo se transforma, nada permanece estático, todo influye en todo, no hay nada absoluto y menos aún algo que tenga un desenvolvimiento separado de lo que le rodea. ¿Es o no el desarrolló, avance y forma de existencia de la realidad? Respondo esto con un innegable sí, y podemos tener a la ciencia como testigo del asunto. Es por eso que si queremos ver el desarrollo de un revolucionario, el aporte como individuo al movimiento proletariado, lo debemos ver en su contexto real, y no sacarlo de su trabajo dentro de la clase. No podemos agarrarlo por el cuello del saco a Marx, llevarlo a “otra dimensión” donde no hay tiempo, espacio y menos sociedad capitalista” y empezar a revisarlo. Todo lo contrario lo debemos ver a Marx dentro de su entorno, dentro de los sucesos históricos que sucedían en su época; por supuesto, sin olvidarse de sus cualidades innatas y personales, pero viendo que lo hizo moldearse. Y sí queremos estudiar su vida, por el interés de comprender sus aportes a la teoría revolucionaria, no podemos cometer el error de sacarlo de su contexto. Carlos Marx no fue un filósofo, no se quedó interpretando el mundo sino que contribuyó siendo parte del único sujeto histórico capaz de transformarlo: el proletariado, menos puede ser un economista, su participación no fue plantear una teoría economía, todo lo contrario, su aporte fue describir y fundamentar porque la economía capitalista debe ser destruida, en fin, Marx fue un revolucionario y esto no por capricho mío, su existencia real nos lo demuestra, su militancia revolucionaria nos lo demuestra. Sí Mehring utiliza consecuentemente el método dialéctico (parte inmanente del marxismo) en esta obra, sólo lo podremos saber estudiándola dentro de su contexto.

Franz Mehring

Esto sería lo que tengo que escribir y criticar por el momento, de hecho que hay un cúmulo grande de temas que se han soltado en el transcurso de mi redacción. Espero que sirvan para el debate, para la reflexión de los lectores, no pretendo ser el dueño de la verdad, sino contribuir como militante de una organización marxista al esclarecimiento interno y general de los comunistas y del proletariado en general. Queda todo listo entonces, para pasar a la lectura de Mehring. Adelante.



Carlos Sierra
Jueves, 03 de febrero de 2011

[1] Para tener una información más exacta, dejo estos datos a su disposición: El texto original fue publicado en Alemania en 1919, bajo el título “Carlos Marx – Historia de su vida”. El autor de la obra es Franz Mehring. El ejemplar que poseo es de la Editorial Claridad S.A., Segunda edición, enero de 1958. Argentina; y está bajo el título “Carlos Marx – El fundador del socialismo científico”. El traductor de la obra es Wenceslao Roces.

[2] Nació el 27 de febrero de 1846 en Schlawe (Alemania) y murió el 29 de enero de 1919 en Berlín. En 1891 ingresó en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Fue miembro del parlamento prusiano entre 1917 y 1918. Durante la Primera Guerra Mundial Mehring comenzó a distanciarse del SPD, fundando la Liga Espartaquista en 1916, junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

[3] Nació el 13 de diciembre de 1797 en Düsseldorf (Alemania) y murió 17 de febrero de 1856 en París. Fue un destacado poeta y ensayista alemán del siglo XIX. También fue periodista, crítico, político, ensayista, escritor satírico y polemista.

2 comentarios:

Anton dijo...

Exelente aporte compañero. es muy importante recalcar que los comunistas no somos meros teoricos y que lo que nos impulsa a leer, estudiar e investigar; es el hecho puntual de como el resto de nuestra clase, queremos destruir al capitalismo. No porque nos parezca malo o por nuestra voluntad, sino porque entendemos las contradicciones del capitalismo.
Salud!
Anton

Rubén Chihuán dijo...

Buen aporte, felicitaciones.