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martes, 1 de marzo de 2011

Balance sobre el evento titulado: DEBATE - ¿Marxismo Libertario?

En octubre del 2010 un grupo, autodenominado comunista libertario y llamado Unión Social Libertaria - USL[1], impulsó la convocatoria a una Reunión de Debate en la ciudad de Lima. Los temas a discutir serían: a) la historia del comunismo consejista alemán y holandés, b) la izquierda comunista italiana, c) el espartaquismo, entre otros. La persona encargada de presentarar los temas, sería un “militante y escritor” norteamericano, Loren Goldner, que estaba de paso por el Perú.
 
Cartel de la
Liga Espartaquista
Teniendo presente que sería un espacio abierto para el debate entre proletarios, y que se tocarían estos temas, completamente desconocidos para el conjunto de nuestra clase en estas latitudes, saludamos el encuentro y asistimos como organización. Esta afirmación se puede verificar con la ausencia de grupos que se reclamen de estas corrientes marxistas críticas al leninismo-estalinismo. Sólo a fines del año 2000 hemos visto organizaciones reclamarse de esta tradición política e histórica. Claro que el acercamiento a estas posiciones no son una casualidad sino más bien producto de la decadencia del sistema capitalista y la agudización  de la crisis económica que se extienden a sus sustentos ideológicos y políticos, y que llevan a las jóvenes generaciones proletarias al recuentro con posiciones revolucionarias enterradas por la contrarrevolución (producida luego de la derrota de la oleada revolucionaria de 1917 a 1923).
Posteriormente a la reunión comenzamos a elaborar un balance del encuentro. Por diversos motivos no pudimos terminarlo el año pasado, a pesar de que teníamos prácticamente todo listo para hacerlo. Aún así, hemos hecho el esfuerzo necesario, y aquí presentamos el esperado balance con algunos meses de retraso.

Este encuentro queda expuesto como claro ejemplo de la dinámica de esclarecimiento que se presenta en la clase, una muestra más de como el proletariado se organiza, se reúne y expresa sus inquietudes y pareceres, sus críticas y réplicas sobre la dirección a la que debemos apuntar nuestras armas y nuestras fuerzas. Con esto rompemos algunos mitos planteamos por la izquierda, y las ideologías burguesas en general, que nos dicen que el proletariado por sí mismo no puede desarrollar su consciencia, y más bien tiene que esperar que una vanguardia iluminada que se la inyecte o votar por alguna plancha de gobierno para que le resuelva sus problemas cotidianos.
Para darles un alcance de lo interesante y rico del debate, adelantamos que se habló sobre el Partido Comunista, sobre el Estado, sobre los conceptos “pueblo”, “clase”, etc., y claro está, se logró informar sobre las posiciones defendidas por las facciones de la Izquierda Comunista.
Para que esto último no se preste a confusiones, nuestra organización no se considera parte de la Izquierda Comunista, pero sí rescata algunos de sus aportes teóricos dentro del marxismo, como el rechazo a los Frentes Único y Populares, la crítica al Sindicato, la defensa intransigente del Internacionalismo Proletario y el poder de los Consejos Obreros como órganos revolucionarios dentro de la dictadura del proletariado, etc.
Esperamos que este documento sea un aporte más al esclarecimiento de nuestra clase. Nosotros somos solo una expresión más del proletariado que defiende sus intereses históricos revolucionarios, no somos los dirigentes de nadie, y menos aún nos creemos los representantes de nuestros hermanos. Aunque tenemos claro nuestra responsabilidad militante como minoría comunista, la cual es defender en todo momento y en todas las etapas de la lucha de clases, las posiciones históricas revolucionarias del proletariado para abolir la sociedad divida en clases, la destrucción del Estado y liquidación del modo de producción capitalista.  
Sin más por el momento, entregamos este balance al conjunto de nuestra clase:


BALANCE DEL G.E.C. SOBRE EL EVENTO:
CHARLA - DEBATE ¿MARXISMO LIBERTARIO?

Tema planteado en la convocatoria: ¿Marxismo Libertario? -Historia y desarrollo del comunismo consejista alemán y holandés, de la izquierda comunista italiana, espartaquismo y autononomismo-
Expositor encargado de iniciar el debate: Loren Goldner militante y escritor de la revista Insurgent Notes[2] (Notas Insurgentes). 
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Debido a que el evento fue promovido por la organización Unión Socialista Libertaria, uno de sus militantes se encargó de presentar al ponente, explicando que los temas a debatir servirían para conocer propuestas marxistas diferentes al marxismo oficial u ortodoxo (leninismo, estalinismo, trotskismo, maoísmo, guevarismo, etc.). Sobre esto, habría mucho por decir, ya que el GEC asume el marxismo como base teórica de sus acciones orgánicas, políticas y prácticas. Por esta razón nosotros no consideramos marxistas las posiciones defendidas por el leninismo, estalinismo y todas sus variantes. Una ideología que pretende tener una ciencia de la revolución, que pretende dar las respuestas y tener programado en un manual que se tiene que hacer para llegar al comunismo, está totalmente fuera de lo que es el marxismo. Y a esto hay que Incluir también las posiciones políticas defendidas por estas ideologías: el Partido como generador de conciencia, la unión del proletariado con la burguesía en un Frente Único, el socialismo en un solo país, la participación dentro del Estado burgués (elecciones, parlamento), la defensa de una verdadera democracia y de una patria que no tenemos, etc., como parte de su programa reformista. Claro que sabemos que es muy complicado explicar esto a nuestros hermanos de clase, y a los grupos que trabajan consecuentemente por el comunismo. El estalinismo se impuso por las armas y la represión como el defensor inquebrantable del marxismo, lo mismo el maoísmo, que se alzó como la nueva y superior etapa del marxismo. Esto fue impuesto no sólo por estos capitalistas disfrazados de revolucionarios, sino que la misma burguesía de “derecha” vociferó que el estalinismo era el marxismo y que no había diferencias, por citar un ejemplo, entre las posiciones defendidas por La Liga de los Comunistas y el Movimiento de Liberación del asesino y explotador Fidel Castro. Ahora tenemos que batallar contra estos dogmas, calumnias y distorsiones, contra esta ideología de marxismo y comunismo, “Nosotros debemos combatir ese confusionismo, aportando críticas de conjunto y visiones de la lucha proletaria como totalidad histórica en movimiento.”[3]. Pero estamos seguros, por experiencia propia lo decimos, que la misma dinámica de lucha combativa de nuestra clase ayudará a romper con estas ideologías y aclarará cual es el camino revolucionario a seguir. Es en la práctica donde queda demostrado que el sindicato es un órgano que sirve al sistema capitalista, en la práctica queda demostrado que los partidos de izquierda y derecha no representan a los trabajadores, en la práctica queda demostrado que solo nosotros podemos cambiar el mundo. Las luchas mismas son las que irán aclarando la nublada conciencia del conjunto de nuestra clase (incluidos a nosotros mismos). Retornando al tema central de esta aclaración, negamos que haya varios tipos de marxismo, el tiempo se encargará de demostrar que el marxismo es la teoría revolucionaria del proletariado para abolir el capitalismo y construir el comunismo, y que esta teoría no es una ideología ya que se critica a sí misma y se desarrolla en base las experiencias que deja la lucha proletaria a lo largo de su combativa existencia.

Luego de la presentación, el ponente tomó la palabra. Dejando claro que no pretendía dar una cátedra académica, sino que su propósito era soltar algunas ideas para que sean debatidas por los asistentes al evento.
Explicó también que el título que se había colocado en la convocatoria, ¿Marxismo Libertario?, fue puesto con la intención de diferenciar al “marxismo” del llamado “marxismo ortodoxo” y que no tenía la intención que se entienda como la mezcla entre marxismo y anarquismo. Con estas pautas se deja entrever que el ponente estaba al tanto del desarrollo de la conciencia de clase en estas latitudes, mejor dicho, comprendía que las posiciones marxistas consecuentes con el programa histórico del proletariado no habían llegado al Perú. Y esto se puede corroborar, como planteamos líneas arriba, con la ausencia de grupos reclamados del marxismo que hayan sido críticos al trotskismo o estalinismo y todas sus variantes. Lamentablemente, los trabajadores en Latinoamérica fueron embaucados por la Liberación nacional, posición política burguesa que defiende a las burguesías nacionales (unidas con el campesinado y el proletariado) de la gran burguesía imperialista. Pero lógicamente envuelta bajo un discurso “revolucionario”, que promete justicia e igualdad a los desposeídos. Aunque los más descarados defensores de esta política de la Liberación Nacional nos dicen que es una etapa previa a la sociedad sin clases y sin capital. Pero bueno pues, la historia sigue su curso y el capitalismo no ha podido mantener sus engaños y mistificaciones, no porque no quiera o no tenga los recursos para hacerlo, sino que su mismo sistema se derrumba, las crisis económicas que lleva inherente a su existencia  muestran que no hay porvenir bajo el mundo asalariado y mercantil. El mismo capitalismo empuja a nuestra a clase a rechazar sus moldes y límites e impone la guerra frontal, sino miremos lo que sucede en toda Europa y el Oriente Medio mientras se ha redactado este texto.
Luego de unos datos más, el ponente comenzó su exposición que duró unos 30 minutos, los cuales fueron muy sustanciosos para nosotros. Se abarcaron diversos temas, tanto históricos como programáticos, y hasta incluyeron las perspectivas actuales de la lucha proletaria. Los puntos que más resaltantes, que pudimos rescatar, fueron los siguientes: 

Protesta en Mayo del 68 - París

-     El ponente inició su exposición afirmando que las huelgas iniciadas en la década de los sesentas, y en especial en Mayo del 68, dan la apertura para el resurgir del proletariado y su lucha, que había sido socavada por la reacción y el peso de la contrarrevolución estalinista. Para nosotros es en cierta medida valido este planteamiento, justamente a partir de fines de los años sesentas se nota claramente el rebrote de minorías comunistas y revolucionarias, combativas y rupturistas radicales con el leninismo, estalinismo y maoísmo en esa época. Pero esto no quiere decir que los comunistas desaparecieron luego de la Revolución Rusa. Hay que tener claro que la oleada revolucionaria que vivió el mundo del 1917 hasta 1923 aproximadamente, fue el avance más fuerte que tuvo nuestra clase, fue la elevación de consciencia colectiva más desarrollada hasta ahora, y prueba de ello son las organizaciones que la clase presentó como base de su poder: los consejos obreros, los comités de fábricas, los grupos comunistas, etc. Lógicamente la no expansión de la Revolución en Rusia y su posterior aislamiento (agregando otros factores más) hizo que la burguesía pueda derrotarnos en esa ocasión. La caída que sufrimos fue muy dura, tanto que fracturó toda la organización mundial que se había creado hasta entonces, y hasta se trató de borrar, con arma en mano, nuestra memoria histórica y en el peor de los casos se nos hizo creer que el estalinismo era el comunismo. Pero los verdaderos grupos comunistas, siguieron luchando, aún en esas condiciones, aún en pequeñísimas minoría, las posiciones nunca se perdieron totalmente, fueron defendidas por muchos compañeros en lo largo y ancho del globo. Aun así el proletariado en general fue llevado a la peor matanza, la Segunda Guerra Mundial. En esta etapa, negra para el desarrollo colectivo de nuestra clase, el cúmulo de pesares ideológicos, por la derrota y la contrarrevolución no daban chance a que las autenticas posiciones proletarias revolucionarias vuelvan a ser defendidas masivamente por el conjunto del proletariado. Pero estos intereses de clase expresados en las luchas proletarias, se vuelven a recuperar “con un mayor grado cuantitativo” con las revueltas de Mayo del 68 en Europa.

jueves, 10 de febrero de 2011

Crítica al libro de Franz Mehring "CARLOS MARX – Historia de su vida" por el c. Carlos Sierra - Parte 2

En esta ocasión presento, a manera de resumen, el estudio crítico de la introducción y del capítulo I, del libro “CARLOS MARX – Historia de su vida[1] de Franz Mehring. Con este documento, continúo el trabajo emprendido hace una semana.
Espero las críticas y aporte del caso.
   
CARLOS MARX – Historia de su vida

Prólogo de Franz Mehring a la primera edición (págs. 9 – 11)
Bernstein en 1895
Mehring[2] junto a Bernstein[3] y Bebel[4] fueron los que asumieron la responsabilidad de publicar la “Correspondencia entre Marx y Engels”. Mehring se había ganado la confianza de Laura Marx (hija de Marx), según lo que afirma el mismo y otros revolucionarios contemporáneos a él. Aunque muchos no veían con buenos ojos esta confianza, dejando entrever que Mehring se aprovechaba en obtener documentos muy personales e inditos de Marx para criticarlo sin fundamento. En todo caso en la empresa de publicar la “Correspondencia”, fue Mehring quien se encargó de introducir las notas que le parecían necesarias bajo el permiso de Laura, aunque esta murió antes de ver concretado este proyecto.
Es debido a la publicación de la “Correspondencia”, que Mehring puede conocer con mucha más profundidad todo el proceso de debates, trabajo, discrepancias, comunicación y amistad que tuvieron los dos grandes revolucionarios. Este cúmulo de  información le proporcionó los materiales básicos para emprender la creación de la biografía de Marx (incluyendo también la de Engels, aunque en menor grado).
Bebel en 1890
Mehring, a diferencia de muchos militantes comunistas-marxistas de su época, se pone del lado de críticos teóricos y políticos de Marx. Defiende, por ejemplo, algunas de las posiciones que Lasalle y Bakunin habían soltado como críticas a Marx. Estas posiciones fueron duramente criticadas por Kautsky y Riazanov, trayendo los insultos más desagradables por ambas partes. Ahora bien, si el tomar partido por algunas críticas a Marx de parte de Bakunin o Lasalle le permitía a Mehring la concordancia con los principios revolucionarios del proletariado, es aún un misterio para mí. Para esto es necesario poner los debates en un terreno real e histórico, tendríamos que enfocarnos en las divergencias políticas que se han presentado en las diferentes etapas de lucha que ha tenido nuestra clase y dentro de ellas comprender a Marx, Lasalle y Bakunin. Espero posteriormente hacerlo o recibir las contribuciones sobre el asunto. Lo cierto es que, podemos rescatar la valiente actitud revolucionaria de Mehring, en relación a no ver a Marx como un profeta divino, sino como un gran revolucionario con sus errores y aciertos,  que aportó en vida a la lucha revolucionaria de la clase, de todas las formas posibles, incluyendo dentro de estas, los aportes teóricos, los planteamientos políticos, los estudios críticos del capital, etc.
Laura Marx en 1860
El marxismo, como teoría revolucionaria, nos permite entender el contexto de las posiciones políticas defendidas por los comunistas dentro del proceso evolutivo del proletariado en lucha contra el capital. Por tal motivo, no podemos sólo negar una posición planteada por nuestros antepasados aduciendo que ya no es aplicable ahora; tampoco podemos asumir una posición planteada anteriormente, queriéndola aplicar a la fuerza a las condiciones actuales de la lucha proletaria. No podemos ser mecánicos, esto sería caer en subjetivismos idealistas, hay que entender los procesos y la misma dinámica de la evolución de la consciencia de nuestra clase, teniendo en cuenta también la vida misma del sistema capitalista.
En esta introducción Mehring nos afirma que Marx era pensador y hombre de acción, y que siempre dentro de él, el luchador prevalecía sobre el hombre de pensamiento. Como nos dice él mismo “Es indudable que la incomparable grandeza de Marx estriba, entre otras cosas, en el todo inseparable que en él forman, completándose y ayudándose mutuamente, el pensador y el hombre de acción. Pero no menos indudable es que el luchador prevalecía en él, en todo instante, sobre el hombre de pensamiento. En esto, todos nuestros grandes maestros y precursores pensaron lo mismo; todos ellos pensaron, para decirlo con las palabras de Lassalle, que de buen grado hubieran dejado inédito cuanto sabían con tal de que sonase por fin la hora práctica de la actuación. Y nadie mejor que nosotros sabe cuánta razón tenían, en estos tiempos en que vemos, con un escalofrío de horror, cómo investigadores serios que se han pasado tres o cuatro años de su vida analizando los puntos y comas de las obras de Marx, al llegar la hora histórica en que las circunstancias les permitían y les ordenaban obrar como él, no saben hacer otra cosa que dar vueltas y más vueltas en torno a su eje, como veletas chirriantes.”

Capítulo I: Años de Juventud
Libro "Correspondencia
entre Marx y Engels"
1. Familia y primeros estudios (págs. 13 – 16)
Carlos Enrique Marx Pressburg nació en Tréveris – Alemania  el 5 de mayo de 1818.
Sus dos abuelos paternos nacieron en Alemania. Su abuelo fue Marx Leví, se desempeñó como rabino y murió aproximadamente en 1789; su abuela fue Eva Moses y murió aproximadamente en 1825. Esta pareja tuvo muchos hijos, algunos de ellos se dedicaron, al igual que el padre, al trabajo de rabino.
Su padre fue Hirschel Marx, nació en Alemania en 1782, fue abogado y consejero de justicia en Tréveris. En 1824, debido a la exclusión y discriminación que sufrían los judíos, se convirtió al cristianismo con el nombre de Enrique Marx; Murió en 1838 mientras Carlos estaba en la universidad. Su madre fue Henrietta Pressburg, judía holandesa, venía también de una familia de rabinos; murió en 1863. Este matrimonio tuvo cuatro hijos, tres mujeres y un varón. Carlos Marx fue el segundo en nacer.
El padre de Marx apoyaba críticamente la monarquía Prusiana, defendía la patria y al Estado, pero a la vez denunciaba las políticas ultraconservadoras que le hacían perder el ideario de justicia,  razón y libertad. Pero, a pesar de que prácticamente lo obligaron a cambiar su religión,  veía con muy buenos ojos a la monarquía autocrática que dejaba ciertas libertades al pueblo, representado por los burgueses y los terratenientes en una especie de parlamento.
El clima ideológico alemán en el que nació Marx era culto, intelectual, estaba presente la búsqueda de la razón, la defensa política, etc. Los temas más comunes en los debates de las clases acomodadas y en asenso, eran la política y la filosofía.
El padre de Marx tenía un pensamiento de burgués conservador, pero apegado a la razón y la libertad humana. Por tal razón se podía encontrar en su casa libros con tendencias humanísticas, materialistas, etc., pasando de Espinoza hasta Rousseau. Marx pudo nutrirse de este pensamiento, de estos textos y de las críticas que su padre dejaba en el ambiente familiar.
Marx termina el colegio el 25 de agosto de 1835. Como requisito para graduarse presentó una composición sobre las “Consideraciones de un joven antes de elegir una carrera”. En este texto plantea que la sociedad te pone límites en lo que deseas realizar; y que el ser humano y su situación social están sujetos a las reglas de la sociedad.
Todos estos datos que nos va dando Mehring a lo largo de su narración, nos explican cual fue la formación de Marx, cuál era su condición de clase, el contexto social de su tiempo y por lo tanto las formas ideologías presentes. Puedo decir entonces que Marx nació bajo la influencia ideológica burguesa, y por lo tanto rechazando de una u otra manera el absolutismo feudal. Su padre pertenecía a la capa media de su tiempo, sin tener medios de producción ni asalariar a nadie, ocupada un cargo privilegiado como funcionario público. Cargo que lo colocaba a un nivel intermedio entre la burguesía, los terratenientes, y los proletarios, los campesinos.  Pero ligado a los intereses de la pequeña burguesía en ascenso.
Marx también sufre la conversión de su familia del judaísmo al cristianismo, hecho que le abriría una gran apertura a criticar libremente las teorías religiosas, sin apegarse a ninguna e especial. Aunque claro que al principio aún reconoce la mano divida de un Dios que influye en el mundo de los seres humanos.

Carlos Marx en 1836

Como parte de la capa media, y siendo hijo varón (hay que tener en cuenta el machismo de la época), Marx tiene todas las posibilidades de asistir a la universidad y desarrollarse como profesional. Aunque, debido a su juventud, no lo hiciera muy bien desde el primer momento.
Unos 30 años antes que más naciera, el mundo entero había sido testigo de la Gran Revolución Francesa, en 1789, revolución que daba el poder política a la clase burguesa. Y con esto también se ponía elevó el modo de producción burgués como el dominante a nivel mundial, en grados muy heterogéneos por cierto. Pero esta revolución fue el empuje que necesitó la burguesía a nivel mundial para declararle la guerra a la feudalidad hecha política en las monarquías, y reinos de la época.
Carlos Marx es hijo de un momento de calma superficial, donde la burguesía estaba aglutinando fuerzas para futuras revoluciones liberales, pero a la vez donde el proletariado iba dejando su gaseoso pensar y preparándose para su actuación masiva en esas mismas luchas que pretendía liderar la burguesía. Este ambiente es justamente el que obligaba al debate, al estudio, a la reflexión, al análisis de los hechos reales y concretos, a la crítica al idealismo en todas sus manifestaciones. Estos factores nos hacen entender la influencia que Marx tuvo.
2. Jenny de Westfalia (págs. 16 – 18)
En 1835 Marx se matricula en la universidad de Bonn, donde emprende el estudio de Derecho (Jurisprudencia). Según las cartas que Marx envió a su padre y de las respuestas que le dio este, se nota claramente su despreocupación por el estudio. Todo el primer año se dedicó, casi en tiempo completo, a la “vida social”, saliendo con compañeros de aula, visitando tabernas y debatiendo sobre temas libres sin darle la importancia debida a su papel como estudiante universitario. Fue muy criticado por su padre, que lógicamente era quien pagaba las cuentas. La actitud de Marx era propia de un joven de 17 que, por primera vez sólo, no sabe como desenvolverse y opta por seguir los vaivenes más superficiales de otros como él.
Marx regresó a Tréveris luego de acabar el primer año de “estudios”. Una de las primeras cosas que hizo en su regreso, fue formalizar su compromiso amoroso con Jenny de Westfalia (amiga de su hermana Sofía).

Jenny Westfalia en 1835

Jenny tenía cuatro años más que Marx. Nació el 12 de febrero 1814 en Alemania. Era hija de Luis de Westfalia, funcionario de elevada posición social y consejero del gobierno prusiano. Este señor acepto la formalización del noviazgo entre Carlos y Jenny. De los tantos hermanos que tuvo, solo uno sentía simpatía con la causa proletaria, Edgar, quien llegó al nivel de apoyar la lucha comunista, pero sin regularidad, dejando muchas veces de lado el trabajo político. Aún así esto fue suficiente para que, posteriormente Marx y Jenny le pusieran como nombre Edgar a uno de sus hijos.
Lo importante aquí es tener en cuenta el lazo íntimo que Marx establecía con esta mujer perteneciente a la aristocracia Prusiana. El aporte y apoyo que se dieron será tratado a lo largo de la historia, como el mismo Mehring lo dice.

Carlos Sierra.
Jueves, 10 de febrero de 2011



[1] Para tener una información más exacta, dejo estos datos a su disposición: El texto original fue publicado en Alemania en 1919, bajo el título “Carlos Marx – Historia de su vida”. El autor de la obra es Franz Mehring. El ejemplar que poseo es de la Editorial Claridad S.A., Segunda edición, enero de 1958. Argentina; y está bajo el título “Carlos Marx – El fundador del socialismo científico”. El traductor de la obra es Wenceslao Roces.

[2] Nació el 27 de febrero de 1846 en Schlawe (Alemania) y murió el 29 de enero de 1919 en Berlín. En 1891 ingresó en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Fue miembro del parlamento prusiano entre 1917 y 1918. Durante la Primera Guerra Mundial Mehring comenzó a distanciarse del SPD, fundando la Liga Espartaquista en 1916, junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

[3] Nació el 6 de enero de 1850 en Berlín (Alemania) y murió el 18 de diciembre de 1932. Exiliado en Suiza en 1878 para defender su partido, el Partido Socialdemócrata de Trabajadores; que en 1891 se convertiría en Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Bernstein estuvo presente en dicho proceso de transformación y fue uno de los máximos dirigente del SPD.

[4] Nació en 1840 en Colonia (Alemania) y murió en 1913 en Passugg (Suiza). Fue hijo de un militar prusiano, en su adolescencia trabajó como aprendiz en un taller, donde tras cuatro años de aprendizaje obtuvo el título de maestro tornero. En 1861 se trasladó a Leipzig, donde abrió un negocio propio, y se afilió a la sociedad de artesanos local. En 1867 fue elegido diputado en el Parlamento (Reichstag) de Alemania del Norte y, al año siguiente, intervino en el congreso de Nuremberg, en el que los socialistas alemanes decidieron su incorporación a la Primera Internacional. En 1869 participa en la fundación del Partido Socialdemócrata Alemán.

martes, 8 de febrero de 2011

Nuestra concepción del marxismo

¿QUÉ ES EL MARXISMO?

Los revolucionarios comunistas, como parte consciente del conjunto del proletariado, recogemos y teorizamos los intereses inmediatos e históricos que el proletariado ha defendido a lo largo de su lucha contra el capital. El marxismo, es el resultado de la experiencia de nuestra clase en lucha, es la teoría revolucionaria del proletariado para la destrucción del capitalismo y la construcción del comunismo. La cual no está terminada o acabada, sino que se va desarrollando y evolucionando en base a las lecciones que nos deja el proceso de emancipación de la clase en su historia.
Esta teoría, a diferencia de cualquier otra que pretenda defender el mismo fin, se basa en la concepción filosófica materialista y en el método dialéctico para interpretar la realidad social, las cuales tienen un sustento científico.
Es esta base la que hace que el marxismo sea no solo una construcción de ideas muertas en un libro, sino una teoría viva, sujeta al cambio y en desarrollo gracias a la acción de la clase social desposeída del sistema capitalista que, por sus condiciones, es obligada a transformar la sociedad. El marxismo, como se puede deducir de lo anteriormente dicho, no es una teoría concluida, porque concluirá y dejará de ser aplicable cuando haya perecido el capitalismo, cuando ya no existan clases y tampoco propiedad privada. Bordiga, comunista de izquierda de Italia, calificó al conjunto de la obra de Marx de “esquela necrológica del capital”, que dicho de otra forma, es “un estudio de las contradicciones internas del sistema capitalista,  para llevarlo a su fin”.
Pero el marxismo no es invención de Marx, ni mucho menos de solo algunos comunistas teóricos, que desde fuera de la lucha describieron como se debería actuar. No se puede asociar marxismo únicamente con las ideas de Marx, pues es el producto de un momento en el cual el proletariado pudo madurar su conciencia, organizarse y plantear un programa para destruir al capitalismo. Marx, dentro de este movimiento, más que un teórico, fue un militante que, al igual que otros como Engels, Shapper, Weitling, o Moll, aportó a la teoría revolucionaria de su clase.
Por esto se puede afirmar que el marxismo es la sistematización de las lecciones que nos ha dejado el proletariado en sus luchas, pues el proletariado, en su lucha contra el sistema, ha desarrollado una dinámica de lucha empírica, directa en las calles; pero también una dinámica de lucha teórica en la cual pequeñas minorías de esta clase sistematizan y sacan lecciones de las luchas, de los errores  y de los aciertos en el proceso revolucionario de nuestra clase. La consecuencia de esto es un programa comunista con principios históricos revolucionarios.
El marxismo, no se basa en la abstracción de un futuro utópico, se basa en la explicación de la realidad. Es por esto que el marxismo no se propone crear luchas, con análisis abstractos de la realidad cambiante, al contrario; se nutre de estas luchas para plantear una acción transformadora. Las minorías revolucionarias, que son la parte consciente del conjunto del proletariado son las que se han encargado de desarrollar teóricamente el marxismo, pero dejamos en claro que es el conjunto de la clase en lucha la que nutre al marxismo.
El marxismo, es una teoría viva que puede volver a sus bases para replantearse posiciones que, por el desarrollo del sistema capitalista, ya no son aplicables. Pues hoy el sistema capitalista, si bien es cierto que tiene las mismas bases, ha cambiado con respecto a la época vivida por Marx y Engels. El capitalismo hoy se encuentra a nivel mundial, se ha expandido de tal forma que con sus crisis genera sobreproducción, dejando capital muerto, viéndose obligado a despedir proletarios, a bajar salarios y destruir fuerzas productivas.
El marxismo, como bien se ha mencionado, parte de un fundamento material, el cual es el conjunto de relaciones económicas propias de la sociedad capitalista. Por esto es fundamental la contribución a la crítica de la económica política que el marxismo desarrolla. Además hay que dejar claro que el marxismo no propone una economía marxista, sino al contrario, critica la economía, porque la economía es propia de una sociedad divida en clases. La importancia de esta teoría, radica en las posiciones políticas a las que conlleva el análisis de la economía y de la historia de la lucha de clases en el sistema capitalista. Las posiciones que se manifiestan en el programa de las organizaciones comunistas. Como por ejemplo la necesidad de una organización, la necesidad de un programa y  la lucha autónoma de la clase revolucionaria del capitalismo.
¡Proletarios de todos los países, unámonos!

Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.
Febrero 2011