jueves, 10 de febrero de 2011

Crítica al libro de Franz Mehring "CARLOS MARX – Historia de su vida" por el c. Carlos Sierra - Parte 2

En esta ocasión presento, a manera de resumen, el estudio crítico de la introducción y del capítulo I, del libro “CARLOS MARX – Historia de su vida[1] de Franz Mehring. Con este documento, continúo el trabajo emprendido hace una semana.
Espero las críticas y aporte del caso.
   
CARLOS MARX – Historia de su vida

Prólogo de Franz Mehring a la primera edición (págs. 9 – 11)
Bernstein en 1895
Mehring[2] junto a Bernstein[3] y Bebel[4] fueron los que asumieron la responsabilidad de publicar la “Correspondencia entre Marx y Engels”. Mehring se había ganado la confianza de Laura Marx (hija de Marx), según lo que afirma el mismo y otros revolucionarios contemporáneos a él. Aunque muchos no veían con buenos ojos esta confianza, dejando entrever que Mehring se aprovechaba en obtener documentos muy personales e inditos de Marx para criticarlo sin fundamento. En todo caso en la empresa de publicar la “Correspondencia”, fue Mehring quien se encargó de introducir las notas que le parecían necesarias bajo el permiso de Laura, aunque esta murió antes de ver concretado este proyecto.
Es debido a la publicación de la “Correspondencia”, que Mehring puede conocer con mucha más profundidad todo el proceso de debates, trabajo, discrepancias, comunicación y amistad que tuvieron los dos grandes revolucionarios. Este cúmulo de  información le proporcionó los materiales básicos para emprender la creación de la biografía de Marx (incluyendo también la de Engels, aunque en menor grado).
Bebel en 1890
Mehring, a diferencia de muchos militantes comunistas-marxistas de su época, se pone del lado de críticos teóricos y políticos de Marx. Defiende, por ejemplo, algunas de las posiciones que Lasalle y Bakunin habían soltado como críticas a Marx. Estas posiciones fueron duramente criticadas por Kautsky y Riazanov, trayendo los insultos más desagradables por ambas partes. Ahora bien, si el tomar partido por algunas críticas a Marx de parte de Bakunin o Lasalle le permitía a Mehring la concordancia con los principios revolucionarios del proletariado, es aún un misterio para mí. Para esto es necesario poner los debates en un terreno real e histórico, tendríamos que enfocarnos en las divergencias políticas que se han presentado en las diferentes etapas de lucha que ha tenido nuestra clase y dentro de ellas comprender a Marx, Lasalle y Bakunin. Espero posteriormente hacerlo o recibir las contribuciones sobre el asunto. Lo cierto es que, podemos rescatar la valiente actitud revolucionaria de Mehring, en relación a no ver a Marx como un profeta divino, sino como un gran revolucionario con sus errores y aciertos,  que aportó en vida a la lucha revolucionaria de la clase, de todas las formas posibles, incluyendo dentro de estas, los aportes teóricos, los planteamientos políticos, los estudios críticos del capital, etc.
Laura Marx en 1860
El marxismo, como teoría revolucionaria, nos permite entender el contexto de las posiciones políticas defendidas por los comunistas dentro del proceso evolutivo del proletariado en lucha contra el capital. Por tal motivo, no podemos sólo negar una posición planteada por nuestros antepasados aduciendo que ya no es aplicable ahora; tampoco podemos asumir una posición planteada anteriormente, queriéndola aplicar a la fuerza a las condiciones actuales de la lucha proletaria. No podemos ser mecánicos, esto sería caer en subjetivismos idealistas, hay que entender los procesos y la misma dinámica de la evolución de la consciencia de nuestra clase, teniendo en cuenta también la vida misma del sistema capitalista.
En esta introducción Mehring nos afirma que Marx era pensador y hombre de acción, y que siempre dentro de él, el luchador prevalecía sobre el hombre de pensamiento. Como nos dice él mismo “Es indudable que la incomparable grandeza de Marx estriba, entre otras cosas, en el todo inseparable que en él forman, completándose y ayudándose mutuamente, el pensador y el hombre de acción. Pero no menos indudable es que el luchador prevalecía en él, en todo instante, sobre el hombre de pensamiento. En esto, todos nuestros grandes maestros y precursores pensaron lo mismo; todos ellos pensaron, para decirlo con las palabras de Lassalle, que de buen grado hubieran dejado inédito cuanto sabían con tal de que sonase por fin la hora práctica de la actuación. Y nadie mejor que nosotros sabe cuánta razón tenían, en estos tiempos en que vemos, con un escalofrío de horror, cómo investigadores serios que se han pasado tres o cuatro años de su vida analizando los puntos y comas de las obras de Marx, al llegar la hora histórica en que las circunstancias les permitían y les ordenaban obrar como él, no saben hacer otra cosa que dar vueltas y más vueltas en torno a su eje, como veletas chirriantes.”

Capítulo I: Años de Juventud
Libro "Correspondencia
entre Marx y Engels"
1. Familia y primeros estudios (págs. 13 – 16)
Carlos Enrique Marx Pressburg nació en Tréveris – Alemania  el 5 de mayo de 1818.
Sus dos abuelos paternos nacieron en Alemania. Su abuelo fue Marx Leví, se desempeñó como rabino y murió aproximadamente en 1789; su abuela fue Eva Moses y murió aproximadamente en 1825. Esta pareja tuvo muchos hijos, algunos de ellos se dedicaron, al igual que el padre, al trabajo de rabino.
Su padre fue Hirschel Marx, nació en Alemania en 1782, fue abogado y consejero de justicia en Tréveris. En 1824, debido a la exclusión y discriminación que sufrían los judíos, se convirtió al cristianismo con el nombre de Enrique Marx; Murió en 1838 mientras Carlos estaba en la universidad. Su madre fue Henrietta Pressburg, judía holandesa, venía también de una familia de rabinos; murió en 1863. Este matrimonio tuvo cuatro hijos, tres mujeres y un varón. Carlos Marx fue el segundo en nacer.
El padre de Marx apoyaba críticamente la monarquía Prusiana, defendía la patria y al Estado, pero a la vez denunciaba las políticas ultraconservadoras que le hacían perder el ideario de justicia,  razón y libertad. Pero, a pesar de que prácticamente lo obligaron a cambiar su religión,  veía con muy buenos ojos a la monarquía autocrática que dejaba ciertas libertades al pueblo, representado por los burgueses y los terratenientes en una especie de parlamento.
El clima ideológico alemán en el que nació Marx era culto, intelectual, estaba presente la búsqueda de la razón, la defensa política, etc. Los temas más comunes en los debates de las clases acomodadas y en asenso, eran la política y la filosofía.
El padre de Marx tenía un pensamiento de burgués conservador, pero apegado a la razón y la libertad humana. Por tal razón se podía encontrar en su casa libros con tendencias humanísticas, materialistas, etc., pasando de Espinoza hasta Rousseau. Marx pudo nutrirse de este pensamiento, de estos textos y de las críticas que su padre dejaba en el ambiente familiar.
Marx termina el colegio el 25 de agosto de 1835. Como requisito para graduarse presentó una composición sobre las “Consideraciones de un joven antes de elegir una carrera”. En este texto plantea que la sociedad te pone límites en lo que deseas realizar; y que el ser humano y su situación social están sujetos a las reglas de la sociedad.
Todos estos datos que nos va dando Mehring a lo largo de su narración, nos explican cual fue la formación de Marx, cuál era su condición de clase, el contexto social de su tiempo y por lo tanto las formas ideologías presentes. Puedo decir entonces que Marx nació bajo la influencia ideológica burguesa, y por lo tanto rechazando de una u otra manera el absolutismo feudal. Su padre pertenecía a la capa media de su tiempo, sin tener medios de producción ni asalariar a nadie, ocupada un cargo privilegiado como funcionario público. Cargo que lo colocaba a un nivel intermedio entre la burguesía, los terratenientes, y los proletarios, los campesinos.  Pero ligado a los intereses de la pequeña burguesía en ascenso.
Marx también sufre la conversión de su familia del judaísmo al cristianismo, hecho que le abriría una gran apertura a criticar libremente las teorías religiosas, sin apegarse a ninguna e especial. Aunque claro que al principio aún reconoce la mano divida de un Dios que influye en el mundo de los seres humanos.

Carlos Marx en 1836

Como parte de la capa media, y siendo hijo varón (hay que tener en cuenta el machismo de la época), Marx tiene todas las posibilidades de asistir a la universidad y desarrollarse como profesional. Aunque, debido a su juventud, no lo hiciera muy bien desde el primer momento.
Unos 30 años antes que más naciera, el mundo entero había sido testigo de la Gran Revolución Francesa, en 1789, revolución que daba el poder política a la clase burguesa. Y con esto también se ponía elevó el modo de producción burgués como el dominante a nivel mundial, en grados muy heterogéneos por cierto. Pero esta revolución fue el empuje que necesitó la burguesía a nivel mundial para declararle la guerra a la feudalidad hecha política en las monarquías, y reinos de la época.
Carlos Marx es hijo de un momento de calma superficial, donde la burguesía estaba aglutinando fuerzas para futuras revoluciones liberales, pero a la vez donde el proletariado iba dejando su gaseoso pensar y preparándose para su actuación masiva en esas mismas luchas que pretendía liderar la burguesía. Este ambiente es justamente el que obligaba al debate, al estudio, a la reflexión, al análisis de los hechos reales y concretos, a la crítica al idealismo en todas sus manifestaciones. Estos factores nos hacen entender la influencia que Marx tuvo.
2. Jenny de Westfalia (págs. 16 – 18)
En 1835 Marx se matricula en la universidad de Bonn, donde emprende el estudio de Derecho (Jurisprudencia). Según las cartas que Marx envió a su padre y de las respuestas que le dio este, se nota claramente su despreocupación por el estudio. Todo el primer año se dedicó, casi en tiempo completo, a la “vida social”, saliendo con compañeros de aula, visitando tabernas y debatiendo sobre temas libres sin darle la importancia debida a su papel como estudiante universitario. Fue muy criticado por su padre, que lógicamente era quien pagaba las cuentas. La actitud de Marx era propia de un joven de 17 que, por primera vez sólo, no sabe como desenvolverse y opta por seguir los vaivenes más superficiales de otros como él.
Marx regresó a Tréveris luego de acabar el primer año de “estudios”. Una de las primeras cosas que hizo en su regreso, fue formalizar su compromiso amoroso con Jenny de Westfalia (amiga de su hermana Sofía).

Jenny Westfalia en 1835

Jenny tenía cuatro años más que Marx. Nació el 12 de febrero 1814 en Alemania. Era hija de Luis de Westfalia, funcionario de elevada posición social y consejero del gobierno prusiano. Este señor acepto la formalización del noviazgo entre Carlos y Jenny. De los tantos hermanos que tuvo, solo uno sentía simpatía con la causa proletaria, Edgar, quien llegó al nivel de apoyar la lucha comunista, pero sin regularidad, dejando muchas veces de lado el trabajo político. Aún así esto fue suficiente para que, posteriormente Marx y Jenny le pusieran como nombre Edgar a uno de sus hijos.
Lo importante aquí es tener en cuenta el lazo íntimo que Marx establecía con esta mujer perteneciente a la aristocracia Prusiana. El aporte y apoyo que se dieron será tratado a lo largo de la historia, como el mismo Mehring lo dice.

Carlos Sierra.
Jueves, 10 de febrero de 2011



[1] Para tener una información más exacta, dejo estos datos a su disposición: El texto original fue publicado en Alemania en 1919, bajo el título “Carlos Marx – Historia de su vida”. El autor de la obra es Franz Mehring. El ejemplar que poseo es de la Editorial Claridad S.A., Segunda edición, enero de 1958. Argentina; y está bajo el título “Carlos Marx – El fundador del socialismo científico”. El traductor de la obra es Wenceslao Roces.

[2] Nació el 27 de febrero de 1846 en Schlawe (Alemania) y murió el 29 de enero de 1919 en Berlín. En 1891 ingresó en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Fue miembro del parlamento prusiano entre 1917 y 1918. Durante la Primera Guerra Mundial Mehring comenzó a distanciarse del SPD, fundando la Liga Espartaquista en 1916, junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

[3] Nació el 6 de enero de 1850 en Berlín (Alemania) y murió el 18 de diciembre de 1932. Exiliado en Suiza en 1878 para defender su partido, el Partido Socialdemócrata de Trabajadores; que en 1891 se convertiría en Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Bernstein estuvo presente en dicho proceso de transformación y fue uno de los máximos dirigente del SPD.

[4] Nació en 1840 en Colonia (Alemania) y murió en 1913 en Passugg (Suiza). Fue hijo de un militar prusiano, en su adolescencia trabajó como aprendiz en un taller, donde tras cuatro años de aprendizaje obtuvo el título de maestro tornero. En 1861 se trasladó a Leipzig, donde abrió un negocio propio, y se afilió a la sociedad de artesanos local. En 1867 fue elegido diputado en el Parlamento (Reichstag) de Alemania del Norte y, al año siguiente, intervino en el congreso de Nuremberg, en el que los socialistas alemanes decidieron su incorporación a la Primera Internacional. En 1869 participa en la fundación del Partido Socialdemócrata Alemán.

martes, 8 de febrero de 2011

Nuestra concepción del marxismo

¿QUÉ ES EL MARXISMO?

Los revolucionarios comunistas, como parte consciente del conjunto del proletariado, recogemos y teorizamos los intereses inmediatos e históricos que el proletariado ha defendido a lo largo de su lucha contra el capital. El marxismo, es el resultado de la experiencia de nuestra clase en lucha, es la teoría revolucionaria del proletariado para la destrucción del capitalismo y la construcción del comunismo. La cual no está terminada o acabada, sino que se va desarrollando y evolucionando en base a las lecciones que nos deja el proceso de emancipación de la clase en su historia.
Esta teoría, a diferencia de cualquier otra que pretenda defender el mismo fin, se basa en la concepción filosófica materialista y en el método dialéctico para interpretar la realidad social, las cuales tienen un sustento científico.
Es esta base la que hace que el marxismo sea no solo una construcción de ideas muertas en un libro, sino una teoría viva, sujeta al cambio y en desarrollo gracias a la acción de la clase social desposeída del sistema capitalista que, por sus condiciones, es obligada a transformar la sociedad. El marxismo, como se puede deducir de lo anteriormente dicho, no es una teoría concluida, porque concluirá y dejará de ser aplicable cuando haya perecido el capitalismo, cuando ya no existan clases y tampoco propiedad privada. Bordiga, comunista de izquierda de Italia, calificó al conjunto de la obra de Marx de “esquela necrológica del capital”, que dicho de otra forma, es “un estudio de las contradicciones internas del sistema capitalista,  para llevarlo a su fin”.
Pero el marxismo no es invención de Marx, ni mucho menos de solo algunos comunistas teóricos, que desde fuera de la lucha describieron como se debería actuar. No se puede asociar marxismo únicamente con las ideas de Marx, pues es el producto de un momento en el cual el proletariado pudo madurar su conciencia, organizarse y plantear un programa para destruir al capitalismo. Marx, dentro de este movimiento, más que un teórico, fue un militante que, al igual que otros como Engels, Shapper, Weitling, o Moll, aportó a la teoría revolucionaria de su clase.
Por esto se puede afirmar que el marxismo es la sistematización de las lecciones que nos ha dejado el proletariado en sus luchas, pues el proletariado, en su lucha contra el sistema, ha desarrollado una dinámica de lucha empírica, directa en las calles; pero también una dinámica de lucha teórica en la cual pequeñas minorías de esta clase sistematizan y sacan lecciones de las luchas, de los errores  y de los aciertos en el proceso revolucionario de nuestra clase. La consecuencia de esto es un programa comunista con principios históricos revolucionarios.
El marxismo, no se basa en la abstracción de un futuro utópico, se basa en la explicación de la realidad. Es por esto que el marxismo no se propone crear luchas, con análisis abstractos de la realidad cambiante, al contrario; se nutre de estas luchas para plantear una acción transformadora. Las minorías revolucionarias, que son la parte consciente del conjunto del proletariado son las que se han encargado de desarrollar teóricamente el marxismo, pero dejamos en claro que es el conjunto de la clase en lucha la que nutre al marxismo.
El marxismo, es una teoría viva que puede volver a sus bases para replantearse posiciones que, por el desarrollo del sistema capitalista, ya no son aplicables. Pues hoy el sistema capitalista, si bien es cierto que tiene las mismas bases, ha cambiado con respecto a la época vivida por Marx y Engels. El capitalismo hoy se encuentra a nivel mundial, se ha expandido de tal forma que con sus crisis genera sobreproducción, dejando capital muerto, viéndose obligado a despedir proletarios, a bajar salarios y destruir fuerzas productivas.
El marxismo, como bien se ha mencionado, parte de un fundamento material, el cual es el conjunto de relaciones económicas propias de la sociedad capitalista. Por esto es fundamental la contribución a la crítica de la económica política que el marxismo desarrolla. Además hay que dejar claro que el marxismo no propone una economía marxista, sino al contrario, critica la economía, porque la economía es propia de una sociedad divida en clases. La importancia de esta teoría, radica en las posiciones políticas a las que conlleva el análisis de la economía y de la historia de la lucha de clases en el sistema capitalista. Las posiciones que se manifiestan en el programa de las organizaciones comunistas. Como por ejemplo la necesidad de una organización, la necesidad de un programa y  la lucha autónoma de la clase revolucionaria del capitalismo.
¡Proletarios de todos los países, unámonos!

Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.
Febrero 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

Crítica y Anticrítica sobre nuestra participación en el Conversatorio "Todo el Poder a los Soviets" - Octubre 2010

Estimados  compañeros, el 15 de octubre del 2010 el Grupo Anarquista de Estudios Sociales - GAES[1], nos invitó a participar de un conversatorio-debate organizado por ellos. El evento se realizó en base al aniversario de la Revolución Rusa (octubre). Debido a que ésta es la experiencia más grande que ha tenido el proletariado, en lo referente a su organización, su masiva toma de consciencia, el derrocamiento del poder burgués, la aparición de los consejos obreros, los comités de fábrica, las asambleas, etc., los compañeros del GAES plantear debatir sobre el asunto desde una óptica crítica y proletaria. Nosotros, lógicamente, accedimos a la participación del evento. Fuera de las críticas que podamos tener al anarquismo, lo importante para nosotros era participar en un evento donde se podía discutir, escuchar, reflexionar, poner a la mesa las lecciones tomadas desde el marxismo, la perspectiva a futuro, etc.

La invitación a intervenir en dicho evento fue general y pública. El conversatorio se produjo en la Universidad Mayor de San Marcos. La dinámica del evento pedía que llevemos un representante que exponga nuestra posición general sobre la Revolución Rusa, junto a otros tres ponentes, para luego pasar al debate general con todos los asistentes al evento.
A esta reunión asistieron integrantes del Periódico libertario “Humanidad”[2]; los cuales, semanas después, publicaron en su prensa (Nro. 16) un artículo (reseña) del evento. En este artículo, según nuestra opinión, se habían desvirtuado nuestras posiciones, ya que se nos puso en el mismo saco que los izquierdistas de todo color y sabor.
Por todo lo presentado líneas atrás nuestras organización se pronunció sobre el asunto con una respuesta pública al periódico “Humanidad”. A continuación les dejamos algunos pequeños extractos del artículo donde se encuentra la reseña[3], y nuestra respuesta completa al artículo.
También saludamos la apertura al debate que tuvieron los compañeros de “Humanidad” al publicar parte de la respuesta en su prensa escrita y colgar nuestra respuesta completa en su página web. Sin más que decir, aquí les dejamos la discusión realizada.

¡Proletarios de todos los países, unámonos!

Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.
Febrero 2011


Artículo – Reseña del conversatorio “Todo el poder a los soviets”, escrita por Anselmo Pérez o Víctor Fréjus, integrante del Periódico libertario “Humanidad”.

¿Todo el poder a los soviets?

Volante propagandístico invitando al
conversatorio "Todo el Poder a los Soviets"

“… tuvo lugar en un aula de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de San Marcos, una reunión plural para recordar las lecciones que nos pudo haber dejado la revolución de Octubre en Rusia…”
“Fueron cuatro jóvenes compañeros los encargados de introducir sus temas al debate, y por eso digo que se trató de una reunión plural ya que no sólo estaban presentes compañeros de diversos grupos anarquistas o libertarios de Lima sino también jóvenes estudiantes del Grupo de Esclarecimiento Comunista (G.E.C.) que no se define en ninguna de las clásicas tendencias marxistas (leninistas, stalinistas, maoístas, trotskystas, consejistas) sino que, al parecer, busca un camino diferente siquiera para no incurrir en los mismos errores de sus predecesores.
La reunión fue abierta por la cra. Redi Yurihuamán de la USL de Huancayo, la siguió el c. Franz García de la USL de Lima, enseguida habló el c. José Rojas del G.E.C y, para cerrar las ponencias, el c. Efraín Huamanchahua, del GAES, con el tema ¿“dictadura proletaria o capitalismo de Estado?”, título que resume en pocas palabras la caracterización anarquista de la revolución de octubre.”
“…el c. José Rojas del G.E.C. nos hizo ver lo novedoso de su posición marxista, sobre todo cuando creen que el llamado por ellos “Estado proletario”, no es sino un “semi-Estado”, o sea un estado en extinción. Claro que Lenin también sostiene lo mismo en su obra “El Estado y la Revolución”, es decir que se trataría de una recuperación de una idea olvidada por los autoritarios que han dominado hasta hoy el mundillo político “comunista”. De allí que estén dispuestos estos compañeros a celebrar reuniones o acciones conjuntas con los anarquistas, al parecer no somos el diablo ni los que propugnamos el caos para ellos. Finalmente, el c. Efraín Huamanchahua nos hizo ver que el leninismo anunciaba la revolución para implantar no el socialismo sino un “capitalismo de Estado”, desde mucho antes de octubre de 1917 y acorde con los pensamientos del propio Marx y de la social democracia europea y rusa en el sentido de que no se podía concebir una sociedad socialista en un país con relaciones capitalistas subdesarrolladas y un feudalismo rural supérstite, ni en un país por separado como era el caso de Rusia a pesar de que su superficie representaba la sexta parte del territorio planetario. Al lanzar la NEP en los años 20, el propio Lenin anunciaba al mundo el sentido de su revolución: “la construcción de un capitalismo de Estado, “por ahora”: Sólo que sus sucesores lo negaron en todos los tonos, pero siempre avanzando hacia el monopolio estatal de la propiedad sobre los medios de producción y la consiguiente explotación por parte del Estado de los millones de trabajadores soviéticos, o sea un capitalismo de Estado que desarrolló la aparición de una nueva clase explotadora y privilegiada, y que por ese y otros motivos sociales y políticos fracasó estruendosamente con la caída del Muro de Berlín en 1989…”
Víctor Fréjus.

Respuesta del G.E.C. al periódico libertario “Humanidad”

Lima, 30 de noviembre de 2010

Señores del periódico libertario “Humanidad”:
Hemos podido recibir el último número de su prensa (N° 16/noviembre 2010), en el cual está publicado un artículo titulado “¿Todo el poder a los soviets?” redactado por Anselmo Pérez. En dicho artículo se describen y critican las posiciones planteadas por nuestra organización, en un conversatorio sobre la Revolución Rusa convocado el pasado octubre por la organización G.A.E.S.[4] Debido a que asumimos como erróneas y superficiales las descripciones que hacen sobre nuestras posiciones teórico-políticas, tenemos la necesidad de aclarar algunos puntos que creemos necesarios. En esta tarea dejamos atrás ambiciones individuales o personales; por el contrario, con esta breve respuesta queremos contribuir al debate y reflexión dentro de nuestra clase.

Cartel de invitación al Conversatorio
"Todo el Poder a los Soviets"

En la coyuntura actual se vive una aceleración y agravamiento de la crisis capitalista. Prácticamente en todos los países del mundo, el capital, ha declarado una guerra directa a las condiciones de vida de los trabajadores. La realidad es que se está incrementando y ampliando hasta el extremo el desempleo, la miseria, las enfermedades, los sufrimientos físicos y síquicos. Pero en reacción a esto, nuestra clase no hace esperar su respuesta. Como es sabido por todos, se están produciendo protestas, huelgas masivas, paros radicales, enfrentamientos directos en diversas latitudes del globo. El desarrollo de luchas en Bangladesh, Grecia, España, China, Francia, Inglaterra, etc. son la prueba fehaciente de ello. El proletariado internacional está comenzando a despertar como clase. Se está dejando de creer en la diversa fauna izquierdista (tanto legal o radical), que por muchos años se ha presentado como la defensora de los trabajadores. Se está volviendo a tomar el rumbo revolucionario que se perdió luego de la máxima experiencia de lucha y toma de consciencia de nuestra clase, como lo fue la oleada revolucionaria que surgió entre 1917 y 1921 en gran parte del mundo, principalmente Europeo. En esta etapa de despertar de nuestra clase, de retorno a las luchas masivas fuera de las barreras sindicales, donde comienzan a reaparecer las asambleas abiertas y discusiones de base, es nuestro deber como organización comunista proletaria, propiciar el debate, la discusión y la reflexión para el esclarecimiento del proletariado en su conjunto. Este es nuestro único interés al contestar sus planteamientos. Dejando claro esto, pasamos a dejar sentada nuestras posiciones sobre los siguientes puntos:

Sobre nuestra condición de clase
En el artículo nos dan el siguiente calificativo “jóvenes estudiantes del Grupo de Esclarecimiento Comunista (G.E.C.)”. Aunque este punto no sea en gran medida trascendental para comprender los principios revolucionarios de nuestra clase, es necesario dejar en claro que: los que militamos en el G.E.C. partimos, para definirnos, de nuestra condición y función social que ocupamos en el modo de producción burgués. Esto quiere decir que nos comprendemos como proletarios, no contamos con medios de producción, sólo tenemos nuestra fuerza de trabajo para vender, somos explotados y/u oprimidos por el capital y su Estado. No somos un grupo universitario o estudiantil, sino un grupo de jóvenes proletarios con consciencia de clase, que trabajamos políticamente para la abolición de las relaciones burguesas de producción, como para la destrucción de su forma política el Estado, y para la instauración consciente de la Sociedad Comunista. Obviamente el trabajo que desarrollamos no está afuera o encima de la clase, sino dentro de ella. Tenemos una visión de clase internacionalista y revolucionaria, por eso tratamos de comprender y entender consecuentemente las etapas del proceso de la lucha de clases que estamos viviendo. No nos asumimos como una vanguardia iluminada que tiene que llevar el conocimiento a los ignorantes obreros, por el contrario, nosotros somos parte de la clase, somos parte de esa mal llamada “masa”, con la única diferencia que, como muchas otras minorías revolucionarias comprendemos nuestro papel histórico, ya que tenemos la perspectiva internacionalista y la teoría marxista. La clase en su lucha nos alimenta de experiencia, nos llena de conocimientos revolucionarios, nosotros los asimilamos los comprendemos, los estudiamos, los debatimos y los teorizamos, para actuar en base a la dinámica de nuestra clase en su conjunto e intervenimos planteando nuestras posiciones, que como les repetimos no son sacadas de libros o de teóricos sino de las mismas experiencias del proletariado. Con esto esperamos haber aclarado nuestra condición proletaria y no estudiantil.

Sobre el marxismo
En el artículo se menciona, sobre nuestras posiciones políticas, que “no se definen en ninguna de las clásicas tendencias marxistas (leninistas, stalinistas, maoístas, trotskystas, consejistas) sino que, al parecer, busca un camino diferente siquiera para no incurrir en los mismos errores de sus predecesores.”. Aclarar este punto es vital para que se comprenda el trabajo que realizamos como minoría revolucionaria, dentro de la lucha histórica de nuestra clase. La teoría en la que nos basamos para comprender el modo de producción en el cual nos encontramos, para tener una visión profunda e histórica de la base del capitalismo, para entender la lucha de clases que produce la contradicción capital – trabajo, y tener claro la perspectiva revolucionaria del proletariado, es el marxismo. Esta teoría revolucionaria, llamada marxismo, no la asumimos como invención de Marx o de Engels, sino como la sistematización científica y viva de la lucha real del proletariado, elaborada por las minorías revolucionarias en el fragor de la lucha por la abolición de las cadenas de la esclavitud asalariada. El marxismo es una teoría viva que recoge dialécticamente el pasado y el presente de la lucha de clases, y los une en función al objetivo revolucionario y futuro del proletariado. Si afirmamos que el marxismo es una teoría revolucionaria, surgida en el calor de la lucha de clases, es porque la comprendemos como teoría para la abolición del capitalismo y la construcción del comunismo.

C. Marx y F. Engels

Para profundizar en este punto, tenemos que tener en cuenta que: a medida que el proletariado ha ido desarrollando su consciencia de clase, a medida que el proletariado ha ido dejando atrás los intereses socialdemócratas y reformistas (por los que luchó cuando estaba recién en formación) y ha ido asumiendo la lucha comunista, el marxismo se ha desarrollado. El mismo proletariado ha necesitado tener una comprensión real de su existencia, el mismo proletariado en lucha, ha necesitado romper con las ideologías idealistas y desarrollar una visión científica, materialista y dialéctica, de su existir como clase. Este empuje teórico que ha dado la clase en su lucha fue sistematizado, teorizado, conceptualizado por las minorías revolucionarias que surgen dentro de esta dinámica de lucha. Obviamente uno de los individuos que, dentro de la lucha proletaria internacional, contribuyó de manera notable en la sistematización y teorización de las lecciones dejadas por la clase fue Carlos Marx. Pero de ningún modo las posiciones que defendió salieron del aire o de su “gran inteligencia”, fueron parte activa y viva de la lucha proletaria revolucionaria de la época. El punto de por qué lleva su nombre, es que justamente en los momentos en donde el proletariado rompió con el reformismo y utopía socialdemócrata, Marx contribuyo grandiosamente, a cambiar de página y mostrar el fin comunista con una base científica, explicando las relaciones capitalistas, la naturaleza del Estado y la presencia en la historia de la clase proletaria. El pasar del socialismo utópico (donde no se comprendía el modo de producción burgués, donde no se conocía al sujeto histórico revolucionario, etc.) al socialismo científico se lo debemos en general a la misma clase proletaria en lucha, pero si queremos ser exigentes y concretos, dentro del desarrollo de la lucha proletaria la figura de Marx fue de una importancia realmente significativa. El que pudo sistematizar y teorizar admirablemente las lecciones históricas que la lucha de clase iba dejando, fuera de toda mística o creencia subjetiva, fue el compañero Carlos Marx. Por eso no dudamos en dejar clara nuestra posición sobre el marxismo. No es una teoría de un hombre, sino de la clase misma, por eso se desarrolla y se nutre de la lucha proletaria.
Ahora bien, nosotros nos reivindicamos del aporte de la lucha proletaria en general, y en particular el aporte que nos ha dejado las organizaciones internacionales del proletariado: la Liga de los Comunistas donde participaron Marx y Engels (1847-52), las tres Internacionales (la Asociación internacional de los trabajadores, 1864-72, la Internacional socialista, 1884-1914, la Internacional comunista, 1919-28 – hasta su Tercer Congreso), y de algunas de las posiciones defendidas por Fracciones Comunistas que se fueron separando en los años 1920-30 de la Tercera internacional (la Internacional comunista) en su proceso de degeneración por parte de la contrarrevolución estalinista. Rechazamos por tal motivo las desviaciones leninistas, trotskistas, estalinistas, maoístas, etc. Ya que las consideramos como parte de las distorsiones que se han producido debido a la contrarrevolución surgida luego del aislamiento que sufrió la Revolución Rusa, y la derrota de la oleada revolucionaria, en 1917 al 1921 aproximadamente.
Por lo explicado líneas arriba, podemos decir que no buscamos un camino diferente al desarrollado por nuestra clase en sus luchas contra el capital. Todo lo contrario, nosotros tenemos una historia, nos respaldamos en ella para avanzar en la actualidad. El marxismo es la teoría revolucionaria, que para nosotros, sistematiza científicamente las lecciones de la lucha de clases, la dinámica del capital y las acciones actuales de la clase para llegar al comunismo.

Sobre la contrarrevolución estalinista
En el artículo se menciona que nuestro delegado en la ponencia, el c. José Rojas, “nos hizo ver lo novedoso de su posición marxista”. Pues bien señores de Humanidad, sería redundante aclarar este punto, debido al desarrollado en los párrafos precedentes, en todo caso agregaremos que el marxismo no es una teoría salida de algún grupo autoproclamado marxista. El marxismo se alimenta y crece con la comprensión de la clase de su papel histórico en la sociedad, se alimenta y crece con los aportes teóricos que se puedan hacer al sistematizar las lecciones de la lucha, etc. No creemos reinventar el marxismo, sencillamente porque el marxismo se basa en la experiencia histórica de nuestra clase.
Cartel de propaganda comunista - Rusia 
Queremos aprovechar este punto para mencionar que, luego de la degeneración de la Revolución Rusa, de la pérdida del poder de los soviets y la monopolización del poder por parte del Partido Comunista Ruso (en el Estado), se destruyeron y degeneraron las posiciones verdaderamente marxistas. El defender el capitalismo de Estado que hubo en la U.R.S.S., plantear que el social-imperialismo ruso era el socialismo, no es parte de los intereses del proletariado, por lo tanto no tienen ninguna relación con el marxismo. El mariateguismo, por ejemplo defendió las posiciones enviadas desde Rusia por el régimen estalinista. Estas posiciones no tienen que ver nada con los planteamientos revolucionarios de la clase, por más que los defensores de Mariátegui, como este mismo sujeto, se hagan llamar las vanguardias iluminadas del comunismo.
Y es que luego de que el estalinismo, que no es sólo Stalin, sino todo un régimen social capitalista,  se hizo con el poder en Rusia, destruyendo la revolución proletaria, sus posiciones fueron enviadas a todos los rincones del mundo como la consagración y desarrollo del marxismo. La II Guerra Mundial contribuyó a que la U.R.S.S. se dispare como potencia mundial junto a U.S.A., dejando el camino libre para que imparta sus manuales a diestra y siniestra dentro de nuestra clase. Este imperialismo, sólo financió guerrillas, defendió al capitalismo de Estado, explotó y asesinó en la miseria a millones de proletarios so pretexto de que el socialismo era duro, pero era el camino al Comunismo. Trotsky, hasta el día de su muerte, defendía a la U.R.S.S. y el único problema que veía en este régimen de capitalismo de Estado era al padrecito Stalin, a pesar de que los trotskistas reniegan a rabiar de Stalin, no son sino parte de la misma espada con que se mató la Revolución proletaria en Rusia. Esto no es defender nada nuevo, no es inventar una posición nueva, esto es aclarar las posiciones que el marxismo siempre ha defendido. Desde la primera organización comunista, La Liga de los Comunistas - 1847, se plantea que la organización comunista “…persigue el derrocamiento de la burguesía y el dominio del proletariado, la supresión de la vieja sociedad burguesa, basada en el antagonismo de las clases, y la instauración de una nueva sociedad sin clases ni propiedad privada”.
Con esto podemos entender porque nuestra clase, ha ido a la deriva, sin recobrar su memoria histórica. El estalinismo (y demás izquierdismo) sepultó las lecciones proletarias, vistió de rojo países y obligó a los jóvenes proletarios a que defiendan posiciones que nada tenían (ni tienen) que ver con sus intereses históricos como clase. Nosotros estamos plenamente convencidos que “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera” y no de vanguardias profesionales por más marxista y comunistas que estas se llamen.

Sobre el papel del Estado o Semi-Estado
El siguiente punto que tocaremos es un tema polémico y discutido históricamente en el seno mismo de la clase, concretamente en el movimiento de avanzada y revolucionario del proletariado, “el papel del Estado”. En su artículo ustedes mencionan que “el llamado por ellos (G.E.C) “Estado proletario”, no es sino un “semi-Estado”, o sea un estado en extinción. Claro que Lenin también sostiene lo mismo en su obra “El Estado y la Revolución”, es decir que se trataría de una recuperación de una idea olvidada por los autoritarios que han dominado hasta hoy el mundillo político “comunista”.” Pues bien señores de Humanidad y lectores en general, desde la perspectiva marxista nosotros nos tenemos que basar en la experiencia histórica de nuestra clase, en su lucha, para sustentar nuestras posiciones respecto al Estado.  Las relaciones capitalistas de producción, que se basan en mantener a una minoría privilegiada con el poder económico, la burguesía, que vive de la extracción de la plusvalía y de asalariar a la gran masa desposeída de la sociedad, el proletariado, privada de medios de producción y creadora de la riqueza social, son defendidas y legalizadas por el Estado burgués.  Este Estado no es otra cosa que el aparato político, ideológico y militar utilizado por la clase burguesa para perpetuar su sistema de explotación y esclavitud asalariada. Ahora bien, el Estado existe dentro de las sociedad humanas cuando aparecen las diferencias de clase. Históricamente el Estado ha sido (y actualmente es) el aparato de las clase dominante para oprimir y explotar a las clase explotada (valga la redundancia). Debido a la comprensión materialista de la sociedad, podemos decir que el Estado surge con la división de la sociedad en clases; y surge como instrumento de las clases dominantes para perpetuar su explotación. Rechazamos por tal motivo, la posición reaccionaria y burguesa, de entender al Estado como un ente neutro, imparcial, etc. Los izquierdistas comprenden al Estado como un aparato neutro, que depende del partido que lo maneje y dirija. Los marxistas siempre hemos luchado, no por un querer idealista, sino por una necesidad histórica, por la abolición y destrucción del Estado de la burguesía, de su aparato de dominación económico, político e ideológico.
Por otro lado, nuestra clase en la actualidad no tiene el poder para decidir ni cambiar nada en su existencia; no tiene el poder para decidir por sí misma, depende del sistema mercantil capitalista. El proletariado solamente ha podido conseguir algún cambio social en su favor luchando como clase contra el capital y su representante político el Estado. La única forma que ha tenido y tiene el proletariado para cambiar su situación miserable en la sociedad es teniendo el poder para hacerlo, y esto sólo se puede lograr luchando contra el poder del Estado e imponiendo el poder proletario. Claro que esto es obvio, nadie en su sano juicio lo podría negar. Pero cambiar ciertas políticas capitalistas, lograr algunas reivindicaciones, etc. está muy lejos de ser una revolución social. Para que esto ocurra el proletariado tiene que tener el poder total de la sociedad, esto no quiere decir, quitarle el poder a la burguesía, sino imponer un poder revolucionario proletario para llegar al Comunismo. Esta situación se ha podido y puede concretar, sólo cuando se ha llegado a un alto nivel de conciencia de clase, cuando el proletariado se ha organizado autónomamente, cuando se ha podido comprender el papel histórico y confiar en el proyecto comunista. En estas circunstancias la clase proletaria ha ejercido y podrá ejercer por la violencia un poder autónomo, un poder para abolir su forma explotada de existencia. Los consejos obreros, los comités de fábrica, las organizaciones proletarias barriales, han desplegado en momentos álgidos de lucha un poder alternativo al del Estado burgués, un poder que ha surgido de las entrañas de la clase para luchar contra las cadenas de la explotación. Este poder proletario es completamente diferente al poder opresor y explotador de la burguesía. Por eso dejamos claro que si bien asumimos la formación de un Partido Comunista Mundial, negamos tajantemente que sea este el que ejerza su poder, por el contrario es el proletariado mismo que con un alto nivel de conciencia de clase se organiza e impone sus necesidades revolucionarias y colectivas contra las formas mercantiles de producción del capitalismo. Esto fue lo que surgió en la Revolución Rusa, el poder de los soviets. Lo que tenemos que tener claro, y es donde probablemente deslindemos con el anarquismo en general, es que este poder tiene que estar organizado y coordinado por un aparato que facilite la ejecución y administración de los intereses de los soviets, consejos obreros, comités de fábrica, etc. Este aparato se encargará de cumplir intransigentemente los fines que necesite el proletariado como clase para abolir la explotación por completo. A este proceso nosotros le llamamos dictadura del proletariado, o periodo de transición del capitalismo al comunismo; y al aparato que se encargará de llevar a cabo la imposición de los intereses del proletariado sobre los intereses del capital le decimos Semi-Estado. Por qué Semi-Estado, porque los Estados cumplen el papel de oprimir y explotador, el Semi-Estado no explotará a ninguna clase, por el contrario, será el instrumento de la clase proletaria y sólo servirá a sus fines revolucionarios. El Semi-Estado no será del Partido Comunista, sino será un órgano de la dictadura de los consejos obreros, una dictadura contra el rebrote capitalista, contra la reacción que quiera destruir la revolución proletaria, contra la ideología burguesa todavía imperante, como contra el capitalismo que siga existiendo en el mundo. Y es que el comunismo es mundial o no puede existir, por lo tanto la lucha ejercida por nuestra clase debe estar coordinada y centralizada, para poder combatir al capitalismo como un solo puño.
Luego de aclarar este punto, es conveniente mencionar que no tenemos, a profundidad una postura clara sobre el papel del Partido Comunista dentro del Semi-Estado. Y en general, hay muchos puntos por debatir, muchos puntos por estudiar, y diversos problemas que solucionar, esto sólo podrá resolverse con el debate, la discusión, el esclarecimiento, el conocimiento de la teoría marxista, y con el trabajo político-práctico de la lucha proletaria. De todas maneras les damos nuestras apreciaciones hasta donde las podemos defender y fundamentar, teniendo como base el desarrollo histórico de la dinámica de la lucha de nuestra clase.

Sobre el debate como arma del proletariado y el despertar de la clase
Asamblea obrera en la fábrica Putilov - 1905
Para finalizar, y en relación a un punto que tocan en su artículo sobre nuestra disposición a “celebrar reuniones o acciones conjuntas con los anarquistas”, les mencionamos a los lectores en general que el proletariado necesita debatir, necesita repropiarse de su historia como clase. Necesita tener confianza en su revolución, necesita luchar autónomamente contra el capital, fuera de las garras de la izquierda, de los partidos oficial que se hacen llamar Comunistas o Socialistas. Nuestra clase no tiene nada que perder, excepto sus cadenas. Por eso es menester de las minorías revolucionarias, de los sectores de avanzada de la clase, que comprendemos la dinámica de la lucha, que comprendemos las relaciones sociales de existencia del capitalismo establecer lazos de debate y discusión. Nosotros estamos dispuesto a debatir con minorías revolucionarias que tengan una visión internacionalista, que rechacen a la izquierda y sus frentes, que sean intransigentes a la hora de poner claras las posiciones revolucionarias de nuestra clase. Asegurando que la lucha del proletariado es contra las relaciones capitalistas de explotación, y no contra algún país o alguna multinacional o empresa capitalista. Vemos con entusiasmo que la actual lucha de nuestra clase nos revela una etapa combativa y revolucionaria. La perspectiva comunista crece a cada instante, con cada huelga masiva, con cada rechazo a seguir los parámetros de los sindicatos serviles al capital, las minorías revolucionarias comienzan a salir, a criticar todo el pasado vergonzante a la que arrastro el estalinismo. Lo mejor que podemos sacar del pasado son las lecciones, aprender de ellas y avanzar por el camino revolucionario, hacia la emancipación del trabajo del yugo del capital, hacia el Comunismo.
Estamos seguros que hay muchísimos otros puntos que no hemos podido profundizar con estas breves líneas. Es un hecho que han quedado muchos cabos sueltos en las posiciones que hemos vertidos en el recorrido del texto. Pero es así la teoría proletaria, no está resumida en un manual o en un escrito, sino que está viva y se desarrolla junto a la lucha del proletariado, a su lucha de clase, que no sólo se manifiesta en las acciones directas o prácticas sino también en la lucha teórica por comprender las lecciones dejadas en combate. Resumimos esto con una cita de Carlos Marx, sacada de su libro “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, Cap. I: “…las revoluciones proletarias, …se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la ilimitada inmensidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: demuestra lo que eres capaz de hacer.”
Esperamos recibir las críticas, alcances y preguntas correspondientes. El debate está abierto.
Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.




[3] Si quieren ver el artículo completo entren a http://humanidad.webcindario.com/numero-16/16-07.htm
[4] El conversatorio tuvo como título “¡Todo el poder a los soviets! – por un análisis crítico de la Revolución Rusa.”, convocado para el día 15 de octubre en la facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM.