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jueves, 14 de julio de 2011

Sobre los proletarios que estudian.

¡LUCHEMOS COMO LO QUE SOMOS!
Compañero/a: vivimos en una sociedad que está determinada por la permanencia y existencia del capital y la propiedad privada, nuestra vida gira en torno a ello, a comprar y vender, a producir y consumir, a buscar (como dé lugar) el dinero. Sin dinero no vales, no eres nada, y para conseguirlo vas a tener que vender tu fuerza e inteligencia durante 8, 9 o 10 horas a un burgués. Los escolares, los estudiantes o en general los sectores que no están trabajando para otros, ni siendo “directamente explotados” tienden a creer que no pertenecen a ninguna clase social. Hasta muchas veces escuchamos decir que “los estudiantes somos pequeños burgueses”, pero es necesario que comprendamos realmente cual es nuestra situación, nuestra condición social, veamos bien qué papel jugamos (o jugaremos) en esta sociedad mercantil.
No será que si salimos a las calles, luchando por obtener un futuro estable, una “educación” de mejor calidad, “más oportunidades”, etc., es porque justamente la vida que llevamos no nos asegura nada. No será entonces que pertenecemos a la clase proletaria. ¿Pero quiénes son los proletarios?, ¿los obreros?, ¿los pobres?, ¿los que viven en barriadas o “invasiones”?. Los proletarios somos todos quienes no contamos con una propiedad o negocio del cual obtener dinero y por lo tanto tenemos que vender nuestro tiempo y energía a un jefe o patrón. En definitiva, nos vemos forzados a trabajar, y nuestro trabajo es la base de esta sociedad. No somos una simple categoría social, somos una maldita realidad. El trabajo y la sociedad que se desarrolla en torno a él nos alienan y hacen miserable nuestras vidas. Vivimos para ‘ganarnos la vida’ y la vida que ‘ganamos’ la derrochamos en la lucha diaria por sobrevivir sin satisfacer nuestros verdaderos deseos y sus necesidades planificado por los economistas y el Estado. Asumirnos como proletarios no tiene nada que ver con esos ridículos esfuerzos por “construir identidad”. Nadie elige ser proletario. Uno nace proletario como se nace siendo esclavo, o bien es proletarizado por las fuerzas ciegas de la economía; y en ambos casos no hay nada de qué enorgullecerse. Y justamente esta condición de desposeído, de creador mundial de la “riqueza social” nos empuja a la lucha, a la protesta; a la transformación de este mundo.
Todo lo que socialmente se designa por educación y cultura está destinado a producir trabajadores con conciencia de ciudadanos, proletarios con ideología de “hombres libres”, productores con la ideología de “consumidores”. A los hijos de proletarios que van a la escuela primaria, secundaria y/o universitaria se les oculta que son parte de una clase reproduciéndose como esclava. Al mismo tiempo y paralelamente, se les va imponiendo, desde el jardín o los primeros años de escuela, elementos indispensables para aceptar luego la disciplina de la oficina, la fábrica o el supermercado: disciplina y orden escolar, horario de trabajo, recreación como corta suspensión entre dos tiempos de trabajo, volver a la casa para reproducir sus energías para soportar más escuela y luego más trabajo.
Al final como estudiantes, como parte de la clase proletaria, estamos obligados a repetir la frase que nos impone el sistema: “estudio para poder trabajar en lo que quiera”. Como si fuera posible elegir un trabajo fuera de la lógica del sistema capitalista. Toda la actividad impuesta llamada trabajo, ya sea de los proletarios que han podido estudiar o de los que no, está reducida a la reproducción de este sistema. Estamos obligados a vendernos a los patrones, dejar nuestras energías, alegrías, vida en las mercancías, en el dinero que acumulan los burgueses a costa nuestra.
Debemos rompen la mistificación que se hace entonces del “Movimiento Estudiantil” como si los estudiantes tuvieran un movimiento propio, como si ello tuvieran interés propios que los alejan, sectorizan y dividen de sus hermanos de clase. Escuchamos decir “los estudiantes quieren tal cosa o reclaman tal otra”… ¡Como si pudiesen tener intereses propios de estudiantes y nada más! Todas las ideologías sobre la originalidad del “movimiento estudiantil” expresan los intereses de la clase dominante, su deseo de que exista entre ella y “el proletariado” una categoría sin clases que sirva de amortiguador, de colchón social. ¡Como si en una época de esta vida los seres humanos pudieran reproducirse sin pertenecer a ninguna de las clases! ¡Como si por el hecho de ir a la universidad se diluyera la pertenencia a una clase social!
Como estudiantes universitarios, indefectiblemente nos convertiremos en los esclavos de categoría del sistema; nuestros estudios nos habrán otorgado la posibilidad de acceder a trabajos que se le niegan al resto. Sin embargo, nuestro accionar como profesionales conlleva indefectiblemente el sometimiento cada vez mayor del resto de la población. Los ingenieros aumentaran el índice de producción por persona, reduciendo la cantidad de gente necesaria para los trabajos, aumentando así la desocupación y las ganancias del capital. Los médicos alargarán la vida de los trabajadores, haciendo más barata la mano de obra. Los profesores formarán nuevos trabajadores calificados, los psicólogos les harán soportable esta vida de sometimiento, los periodistas les dirán que la mejor manera de pensar es la de los poderosos, los filósofos les explicaran sus miserias. Cada uno de ellos gastará su sueldo en comprar cosas que implican la explotación de otros, y así circularmente.
Reconocernos como proletarios implica luchar como tales. Reconocer la explotación en nuestras vidas, en vez de pensar que los explotados viven en algún otro barrio más pobre que el de uno, no pasa por una cuestión de egoísmo o altruismo, sino que es necesario para poder construir con cualquier otra persona, la organización que nos permita luchar por nuestra libertad, no desde la superioridad del profesional, sino desde la humildad del simple humano.
No luchamos como estudiantes (a pesar de que muchos vamos al colegio o la universidad) luchamos como parte del proletariado. Nuestro fin no es ganar un poco más, no luchamos por más dinero, por cambiar a algún político o por reformar las políticas estatales, nuestra lucha es por abolir la relación social de explotación y dominación que nos impone el mundo del dinero y las mercancías. No negamos las reivindicaciones que expresa y defienden nuestra clase para no morir. Luchar para que no te bajen el salario o para trabajar menos horas sirve para recuperar lo que nos roban todos los días y  para comprendernos como una unidad con intereses antagónicos a los de este sistema. Hay mucho qué discutir, mucho por hacer. El camino para liberarnos de las cadenas impuestas, por  este sistema burgués, sólo podrán ser destruidas con nuestra lucha, con nuestra unidad, fuera de siglas, fuera de etiquetas. Sólo podemos confiar en nosotros mismos, la transformación social no podrá venir desde arriba, desde lo que tienen el poder en sus manos, el poder de imponernos un mundo que no nos pertenece, pero que se alimenta de nuestras vidas.
Escríbannos para intercambiar información, accionar juntos, trabajar no para ganar más simpatizantes o votos, sino para organizar nuestra liberación. Como organización, nosotros no tenemos nada que venderle a nuestros hermanos de clase, nada con qué seducirlos. No somos un grupúsculo compitiendo en prestigio e influencia con los demás grupúsculos y partidos que dicen representar  “al pueblo”, a “los trabajadores”, "al proletariado" y que pretenden gobernarlos y dirigirlos. Somos proletarios que luchan por auto-emanciparse con los medios que tienen a su alcance, y nada más.

¡Proletarios de todos los países, unámonos!
Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.
Julio 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

Crítica al libro de Franz Mehring "CARLOS MARX – Historia de su vida" por el c. Carlos Sierra - Parte 2

En esta ocasión presento, a manera de resumen, el estudio crítico de la introducción y del capítulo I, del libro “CARLOS MARX – Historia de su vida[1] de Franz Mehring. Con este documento, continúo el trabajo emprendido hace una semana.
Espero las críticas y aporte del caso.
   
CARLOS MARX – Historia de su vida

Prólogo de Franz Mehring a la primera edición (págs. 9 – 11)
Bernstein en 1895
Mehring[2] junto a Bernstein[3] y Bebel[4] fueron los que asumieron la responsabilidad de publicar la “Correspondencia entre Marx y Engels”. Mehring se había ganado la confianza de Laura Marx (hija de Marx), según lo que afirma el mismo y otros revolucionarios contemporáneos a él. Aunque muchos no veían con buenos ojos esta confianza, dejando entrever que Mehring se aprovechaba en obtener documentos muy personales e inditos de Marx para criticarlo sin fundamento. En todo caso en la empresa de publicar la “Correspondencia”, fue Mehring quien se encargó de introducir las notas que le parecían necesarias bajo el permiso de Laura, aunque esta murió antes de ver concretado este proyecto.
Es debido a la publicación de la “Correspondencia”, que Mehring puede conocer con mucha más profundidad todo el proceso de debates, trabajo, discrepancias, comunicación y amistad que tuvieron los dos grandes revolucionarios. Este cúmulo de  información le proporcionó los materiales básicos para emprender la creación de la biografía de Marx (incluyendo también la de Engels, aunque en menor grado).
Bebel en 1890
Mehring, a diferencia de muchos militantes comunistas-marxistas de su época, se pone del lado de críticos teóricos y políticos de Marx. Defiende, por ejemplo, algunas de las posiciones que Lasalle y Bakunin habían soltado como críticas a Marx. Estas posiciones fueron duramente criticadas por Kautsky y Riazanov, trayendo los insultos más desagradables por ambas partes. Ahora bien, si el tomar partido por algunas críticas a Marx de parte de Bakunin o Lasalle le permitía a Mehring la concordancia con los principios revolucionarios del proletariado, es aún un misterio para mí. Para esto es necesario poner los debates en un terreno real e histórico, tendríamos que enfocarnos en las divergencias políticas que se han presentado en las diferentes etapas de lucha que ha tenido nuestra clase y dentro de ellas comprender a Marx, Lasalle y Bakunin. Espero posteriormente hacerlo o recibir las contribuciones sobre el asunto. Lo cierto es que, podemos rescatar la valiente actitud revolucionaria de Mehring, en relación a no ver a Marx como un profeta divino, sino como un gran revolucionario con sus errores y aciertos,  que aportó en vida a la lucha revolucionaria de la clase, de todas las formas posibles, incluyendo dentro de estas, los aportes teóricos, los planteamientos políticos, los estudios críticos del capital, etc.
Laura Marx en 1860
El marxismo, como teoría revolucionaria, nos permite entender el contexto de las posiciones políticas defendidas por los comunistas dentro del proceso evolutivo del proletariado en lucha contra el capital. Por tal motivo, no podemos sólo negar una posición planteada por nuestros antepasados aduciendo que ya no es aplicable ahora; tampoco podemos asumir una posición planteada anteriormente, queriéndola aplicar a la fuerza a las condiciones actuales de la lucha proletaria. No podemos ser mecánicos, esto sería caer en subjetivismos idealistas, hay que entender los procesos y la misma dinámica de la evolución de la consciencia de nuestra clase, teniendo en cuenta también la vida misma del sistema capitalista.
En esta introducción Mehring nos afirma que Marx era pensador y hombre de acción, y que siempre dentro de él, el luchador prevalecía sobre el hombre de pensamiento. Como nos dice él mismo “Es indudable que la incomparable grandeza de Marx estriba, entre otras cosas, en el todo inseparable que en él forman, completándose y ayudándose mutuamente, el pensador y el hombre de acción. Pero no menos indudable es que el luchador prevalecía en él, en todo instante, sobre el hombre de pensamiento. En esto, todos nuestros grandes maestros y precursores pensaron lo mismo; todos ellos pensaron, para decirlo con las palabras de Lassalle, que de buen grado hubieran dejado inédito cuanto sabían con tal de que sonase por fin la hora práctica de la actuación. Y nadie mejor que nosotros sabe cuánta razón tenían, en estos tiempos en que vemos, con un escalofrío de horror, cómo investigadores serios que se han pasado tres o cuatro años de su vida analizando los puntos y comas de las obras de Marx, al llegar la hora histórica en que las circunstancias les permitían y les ordenaban obrar como él, no saben hacer otra cosa que dar vueltas y más vueltas en torno a su eje, como veletas chirriantes.”

Capítulo I: Años de Juventud
Libro "Correspondencia
entre Marx y Engels"
1. Familia y primeros estudios (págs. 13 – 16)
Carlos Enrique Marx Pressburg nació en Tréveris – Alemania  el 5 de mayo de 1818.
Sus dos abuelos paternos nacieron en Alemania. Su abuelo fue Marx Leví, se desempeñó como rabino y murió aproximadamente en 1789; su abuela fue Eva Moses y murió aproximadamente en 1825. Esta pareja tuvo muchos hijos, algunos de ellos se dedicaron, al igual que el padre, al trabajo de rabino.
Su padre fue Hirschel Marx, nació en Alemania en 1782, fue abogado y consejero de justicia en Tréveris. En 1824, debido a la exclusión y discriminación que sufrían los judíos, se convirtió al cristianismo con el nombre de Enrique Marx; Murió en 1838 mientras Carlos estaba en la universidad. Su madre fue Henrietta Pressburg, judía holandesa, venía también de una familia de rabinos; murió en 1863. Este matrimonio tuvo cuatro hijos, tres mujeres y un varón. Carlos Marx fue el segundo en nacer.
El padre de Marx apoyaba críticamente la monarquía Prusiana, defendía la patria y al Estado, pero a la vez denunciaba las políticas ultraconservadoras que le hacían perder el ideario de justicia,  razón y libertad. Pero, a pesar de que prácticamente lo obligaron a cambiar su religión,  veía con muy buenos ojos a la monarquía autocrática que dejaba ciertas libertades al pueblo, representado por los burgueses y los terratenientes en una especie de parlamento.
El clima ideológico alemán en el que nació Marx era culto, intelectual, estaba presente la búsqueda de la razón, la defensa política, etc. Los temas más comunes en los debates de las clases acomodadas y en asenso, eran la política y la filosofía.
El padre de Marx tenía un pensamiento de burgués conservador, pero apegado a la razón y la libertad humana. Por tal razón se podía encontrar en su casa libros con tendencias humanísticas, materialistas, etc., pasando de Espinoza hasta Rousseau. Marx pudo nutrirse de este pensamiento, de estos textos y de las críticas que su padre dejaba en el ambiente familiar.
Marx termina el colegio el 25 de agosto de 1835. Como requisito para graduarse presentó una composición sobre las “Consideraciones de un joven antes de elegir una carrera”. En este texto plantea que la sociedad te pone límites en lo que deseas realizar; y que el ser humano y su situación social están sujetos a las reglas de la sociedad.
Todos estos datos que nos va dando Mehring a lo largo de su narración, nos explican cual fue la formación de Marx, cuál era su condición de clase, el contexto social de su tiempo y por lo tanto las formas ideologías presentes. Puedo decir entonces que Marx nació bajo la influencia ideológica burguesa, y por lo tanto rechazando de una u otra manera el absolutismo feudal. Su padre pertenecía a la capa media de su tiempo, sin tener medios de producción ni asalariar a nadie, ocupada un cargo privilegiado como funcionario público. Cargo que lo colocaba a un nivel intermedio entre la burguesía, los terratenientes, y los proletarios, los campesinos.  Pero ligado a los intereses de la pequeña burguesía en ascenso.
Marx también sufre la conversión de su familia del judaísmo al cristianismo, hecho que le abriría una gran apertura a criticar libremente las teorías religiosas, sin apegarse a ninguna e especial. Aunque claro que al principio aún reconoce la mano divida de un Dios que influye en el mundo de los seres humanos.

Carlos Marx en 1836

Como parte de la capa media, y siendo hijo varón (hay que tener en cuenta el machismo de la época), Marx tiene todas las posibilidades de asistir a la universidad y desarrollarse como profesional. Aunque, debido a su juventud, no lo hiciera muy bien desde el primer momento.
Unos 30 años antes que más naciera, el mundo entero había sido testigo de la Gran Revolución Francesa, en 1789, revolución que daba el poder política a la clase burguesa. Y con esto también se ponía elevó el modo de producción burgués como el dominante a nivel mundial, en grados muy heterogéneos por cierto. Pero esta revolución fue el empuje que necesitó la burguesía a nivel mundial para declararle la guerra a la feudalidad hecha política en las monarquías, y reinos de la época.
Carlos Marx es hijo de un momento de calma superficial, donde la burguesía estaba aglutinando fuerzas para futuras revoluciones liberales, pero a la vez donde el proletariado iba dejando su gaseoso pensar y preparándose para su actuación masiva en esas mismas luchas que pretendía liderar la burguesía. Este ambiente es justamente el que obligaba al debate, al estudio, a la reflexión, al análisis de los hechos reales y concretos, a la crítica al idealismo en todas sus manifestaciones. Estos factores nos hacen entender la influencia que Marx tuvo.
2. Jenny de Westfalia (págs. 16 – 18)
En 1835 Marx se matricula en la universidad de Bonn, donde emprende el estudio de Derecho (Jurisprudencia). Según las cartas que Marx envió a su padre y de las respuestas que le dio este, se nota claramente su despreocupación por el estudio. Todo el primer año se dedicó, casi en tiempo completo, a la “vida social”, saliendo con compañeros de aula, visitando tabernas y debatiendo sobre temas libres sin darle la importancia debida a su papel como estudiante universitario. Fue muy criticado por su padre, que lógicamente era quien pagaba las cuentas. La actitud de Marx era propia de un joven de 17 que, por primera vez sólo, no sabe como desenvolverse y opta por seguir los vaivenes más superficiales de otros como él.
Marx regresó a Tréveris luego de acabar el primer año de “estudios”. Una de las primeras cosas que hizo en su regreso, fue formalizar su compromiso amoroso con Jenny de Westfalia (amiga de su hermana Sofía).

Jenny Westfalia en 1835

Jenny tenía cuatro años más que Marx. Nació el 12 de febrero 1814 en Alemania. Era hija de Luis de Westfalia, funcionario de elevada posición social y consejero del gobierno prusiano. Este señor acepto la formalización del noviazgo entre Carlos y Jenny. De los tantos hermanos que tuvo, solo uno sentía simpatía con la causa proletaria, Edgar, quien llegó al nivel de apoyar la lucha comunista, pero sin regularidad, dejando muchas veces de lado el trabajo político. Aún así esto fue suficiente para que, posteriormente Marx y Jenny le pusieran como nombre Edgar a uno de sus hijos.
Lo importante aquí es tener en cuenta el lazo íntimo que Marx establecía con esta mujer perteneciente a la aristocracia Prusiana. El aporte y apoyo que se dieron será tratado a lo largo de la historia, como el mismo Mehring lo dice.

Carlos Sierra.
Jueves, 10 de febrero de 2011



[1] Para tener una información más exacta, dejo estos datos a su disposición: El texto original fue publicado en Alemania en 1919, bajo el título “Carlos Marx – Historia de su vida”. El autor de la obra es Franz Mehring. El ejemplar que poseo es de la Editorial Claridad S.A., Segunda edición, enero de 1958. Argentina; y está bajo el título “Carlos Marx – El fundador del socialismo científico”. El traductor de la obra es Wenceslao Roces.

[2] Nació el 27 de febrero de 1846 en Schlawe (Alemania) y murió el 29 de enero de 1919 en Berlín. En 1891 ingresó en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Fue miembro del parlamento prusiano entre 1917 y 1918. Durante la Primera Guerra Mundial Mehring comenzó a distanciarse del SPD, fundando la Liga Espartaquista en 1916, junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

[3] Nació el 6 de enero de 1850 en Berlín (Alemania) y murió el 18 de diciembre de 1932. Exiliado en Suiza en 1878 para defender su partido, el Partido Socialdemócrata de Trabajadores; que en 1891 se convertiría en Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Bernstein estuvo presente en dicho proceso de transformación y fue uno de los máximos dirigente del SPD.

[4] Nació en 1840 en Colonia (Alemania) y murió en 1913 en Passugg (Suiza). Fue hijo de un militar prusiano, en su adolescencia trabajó como aprendiz en un taller, donde tras cuatro años de aprendizaje obtuvo el título de maestro tornero. En 1861 se trasladó a Leipzig, donde abrió un negocio propio, y se afilió a la sociedad de artesanos local. En 1867 fue elegido diputado en el Parlamento (Reichstag) de Alemania del Norte y, al año siguiente, intervino en el congreso de Nuremberg, en el que los socialistas alemanes decidieron su incorporación a la Primera Internacional. En 1869 participa en la fundación del Partido Socialdemócrata Alemán.

martes, 8 de febrero de 2011

Nuestra concepción del marxismo

¿QUÉ ES EL MARXISMO?

Los revolucionarios comunistas, como parte consciente del conjunto del proletariado, recogemos y teorizamos los intereses inmediatos e históricos que el proletariado ha defendido a lo largo de su lucha contra el capital. El marxismo, es el resultado de la experiencia de nuestra clase en lucha, es la teoría revolucionaria del proletariado para la destrucción del capitalismo y la construcción del comunismo. La cual no está terminada o acabada, sino que se va desarrollando y evolucionando en base a las lecciones que nos deja el proceso de emancipación de la clase en su historia.
Esta teoría, a diferencia de cualquier otra que pretenda defender el mismo fin, se basa en la concepción filosófica materialista y en el método dialéctico para interpretar la realidad social, las cuales tienen un sustento científico.
Es esta base la que hace que el marxismo sea no solo una construcción de ideas muertas en un libro, sino una teoría viva, sujeta al cambio y en desarrollo gracias a la acción de la clase social desposeída del sistema capitalista que, por sus condiciones, es obligada a transformar la sociedad. El marxismo, como se puede deducir de lo anteriormente dicho, no es una teoría concluida, porque concluirá y dejará de ser aplicable cuando haya perecido el capitalismo, cuando ya no existan clases y tampoco propiedad privada. Bordiga, comunista de izquierda de Italia, calificó al conjunto de la obra de Marx de “esquela necrológica del capital”, que dicho de otra forma, es “un estudio de las contradicciones internas del sistema capitalista,  para llevarlo a su fin”.
Pero el marxismo no es invención de Marx, ni mucho menos de solo algunos comunistas teóricos, que desde fuera de la lucha describieron como se debería actuar. No se puede asociar marxismo únicamente con las ideas de Marx, pues es el producto de un momento en el cual el proletariado pudo madurar su conciencia, organizarse y plantear un programa para destruir al capitalismo. Marx, dentro de este movimiento, más que un teórico, fue un militante que, al igual que otros como Engels, Shapper, Weitling, o Moll, aportó a la teoría revolucionaria de su clase.
Por esto se puede afirmar que el marxismo es la sistematización de las lecciones que nos ha dejado el proletariado en sus luchas, pues el proletariado, en su lucha contra el sistema, ha desarrollado una dinámica de lucha empírica, directa en las calles; pero también una dinámica de lucha teórica en la cual pequeñas minorías de esta clase sistematizan y sacan lecciones de las luchas, de los errores  y de los aciertos en el proceso revolucionario de nuestra clase. La consecuencia de esto es un programa comunista con principios históricos revolucionarios.
El marxismo, no se basa en la abstracción de un futuro utópico, se basa en la explicación de la realidad. Es por esto que el marxismo no se propone crear luchas, con análisis abstractos de la realidad cambiante, al contrario; se nutre de estas luchas para plantear una acción transformadora. Las minorías revolucionarias, que son la parte consciente del conjunto del proletariado son las que se han encargado de desarrollar teóricamente el marxismo, pero dejamos en claro que es el conjunto de la clase en lucha la que nutre al marxismo.
El marxismo, es una teoría viva que puede volver a sus bases para replantearse posiciones que, por el desarrollo del sistema capitalista, ya no son aplicables. Pues hoy el sistema capitalista, si bien es cierto que tiene las mismas bases, ha cambiado con respecto a la época vivida por Marx y Engels. El capitalismo hoy se encuentra a nivel mundial, se ha expandido de tal forma que con sus crisis genera sobreproducción, dejando capital muerto, viéndose obligado a despedir proletarios, a bajar salarios y destruir fuerzas productivas.
El marxismo, como bien se ha mencionado, parte de un fundamento material, el cual es el conjunto de relaciones económicas propias de la sociedad capitalista. Por esto es fundamental la contribución a la crítica de la económica política que el marxismo desarrolla. Además hay que dejar claro que el marxismo no propone una economía marxista, sino al contrario, critica la economía, porque la economía es propia de una sociedad divida en clases. La importancia de esta teoría, radica en las posiciones políticas a las que conlleva el análisis de la economía y de la historia de la lucha de clases en el sistema capitalista. Las posiciones que se manifiestan en el programa de las organizaciones comunistas. Como por ejemplo la necesidad de una organización, la necesidad de un programa y  la lucha autónoma de la clase revolucionaria del capitalismo.
¡Proletarios de todos los países, unámonos!

Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.
Febrero 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

Crítica al libro de Franz Mehring "CARLOS MARX – Historia de su vida" por el c. Carlos Sierra - Parte 1

El interés de comprender por qué llamamos a la teoría revolucionaria del proletariado marxismo, por qué lleva el apellido Marx como raíz, o en todo caso, saber cuánto aportó Carlos Marx a la creación histórica de esta teoría ha sido, y actualmente lo es, una preocupación para muchos revolucionarios. Lógicamente para poder responder consecuentemente estas interrogantes, fuera de todo misticismo y dogmatismo,  tenemos que conocer fehacientemente cual fue el trabajo que Marx realizó dentro de las filas del proletariado, debemos de aclarar cuál fue su participación como militante comunista en las diversas etapas de la histórica lucha de clases, como también conocer su personalidad y cualidades personales. Esta información podremos encontrarla en diversos textos del mismo Marx, en documentos de las organizaciones en las que participó y en algunas otras redacciones donde nos describan el proceso de su militancia y el de las organizaciones donde militó.

Libro "Carlos Marx - Historia de su
vida" de Franz Mehirng
En relación a lo planteado líneas arriba, he podido conseguir el texto “CARLOS MARX – Historia de su vida[1]”, elaborado por Franz Mehring, donde se describe la vida militante de Marx, sin obviar el momento histórico donde se produce. El autor de dicho texto, fue uno de los militantes más consecuentes con los principios revolucionarios del proletariado, su participación activa tanto en el ala izquierda del Partido Socialdemócrata Alemán, en la Liga Espartaquista, en el Partido Comunista de Alemania, como su posición revolucionaria rechazando el apoyo proletario a la Primera Guerra Mundial, nos pueden asegurar esta afirmación.
En mi caso, me propongo estudiar dicho texto, dejando una especie de crítica, resumen, respuesta, reflexión, al pasar de hoja en hoja. Como no puedo asegurar que terminaré de leer el texto íntegramente, debido a las diversas tareas que hay afrontar, iré soltando los avances que desarrolle por cada capítulo, empezando claro desde los prólogos que tenga el texto. El interés que me mueve a desarrollar este tipo de trabajo no es otro que el de contribuir al esclarecimiento del movimiento comunista en particular y del proletariado en general. Si es que ven necesario los lectores, hacer una crítica, una aclaración, una petición en cuanto a aclarar alguna posición planteada, sería muy importante y necesaria para seguir avanzando en la profundización teórica y en el desarrollo de la consciencia de nuestra clase.
Sin más preámbulos, dejo a la clase, este primer documento de mi trabajo.

CARLOS MARX – Historia de su vida

Prólogo de Wenceslao Roces (págs. 7 – 8)
Para entender la visión de W.R. y sus posiciones generales sobre Mehring, sobre su vida y su obra, debemos partir señalando que este señor fue parte del Partido Comunista Español, de corte marxista-leninista y que él, como su partido, asumieron las políticas planteadas por la Tercera Internacional con Stalin a la cabeza. Desde mi entender, las críticas sobre el tema del marxismo-leninismo y del estalinismo (como parte de todo un proceso social e histórico), deben de tener como fondo y contexto la derrota de la oleada revolucionara proletaria que se desarrolló a lo largo y ancho del globo, desde 1917 hasta 1921 aproximadamente; por supuesto teniendo como núcleo Rusia, Alemania, Hungría, etc. Este fue el momento más álgido, hasta la actualidad de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Es un hito innegable si ponemos como alegato que se llegó a derribar el poder de la burguesía en Rusia, que se expandieron las organizaciones autónomas del proletariado: los soviets como las bases del poder proletariado y que se formó la Tercera Internacional, también llamada Internacional Comunista o Comintern. Si comprendemos profundamente este proceso en la histórica lucha de la clase, podremos comprender cuales fueron las consecuencias, negativas y positivas, que trajo esta derrota, entre ellas la ideología descrita líneas arriba. En todo caso, para los defensores y críticos, de todas las vertientes, dejó señalada la concepción marxista-leninista del señor W.R. Ahora no es momento de plantear mis diferencias específicas con esta ideología, aunque se podrán poner de relieve directamente en el transcurso de este documento.
W.R. sostiene que Mehring[2] tiene una procedencia burguesa en el sentido de su condición económica de clase; y que es recién a partir de los 40 años que asume la militancia socialista. Fuera de tocar individualmente la condición de clase Mehring, si fue o no burgués en el “aspecto económico”, puedo tocar este tema en general de una forma muy breve. Sin querer ser estrictamente esquemático sino más bien dialéctico, aseguraré que hay dos términos asociados a este punto: la condición de clase y la posición de clase. La condición de clase se refiere a la función que cumplimos bajo el modo de producción capitalista y la posición de clase a la concepción filosófica, política y social que tengamos de entender la sociedad capitalista. Puede haber proletarios en condición de clase, trabajadores asalariados sin medios de producción que asuman una posición de clase burguesa, que vivan bajo la ideología burguesa, que no les interese lucha por la abolición del capital (como relación social de explotación), que se muestren pasivos y “neutrales” ante el llamado a organizarse por exigir alguna reivindicación económica, etc. Y más bien puede haber burgueses en condición de clase, individuos con medios de producción que vivan del trabajo del proletariado, que  tengan una posición de clase proletaria, que contribuyan en la lucha emancipadora del proletariado como clase, que tomen partido por la necesidad de la abolición del mundo burgués y en su vida luchen por el comunismo decididamente, como militantes dentro de las organización consciente del proletariado. En este sentido Mehring, fuera de su condición de clase, fue un militante revolucionario del proletariado, participando activamente en las luchas proletarias, en los debates, mítines, asambleas, poniéndose al servicio de las organizaciones revolucionarias que iban apareciendo entre rupturas y desarrollos en el tiempo que vivió.
Franz Mehring  a los 54 años - 1900

En relación al párrafo anterior, queda traslucida esta pregunta ¿Desde qué momento podemos decir que un individuo asume una militancia revolucionaria en las filas del movimiento comunista-proletario? Este tema es difícil, porque no podemos trazar una raya en la historia y decir: desde aquí hasta la raya esta persona era reaccionaria y desde la raya en adelante es revolucionaria o viceversa. Un solo hecho a lo largo de la vida de una persona tampoco puede decidir en qué cantidad y en qué forma se contribuyó a los intereses de una u otra clase. Pero ya que no puedo escapar a este problema, me atrevería a decir (con temor a equivocarme) que se puede hablar de una militancia dentro de las filas del movimiento comunista-proletario desde la integración al quehacer revolucionario de una organización de clase proletaria. La lucha de clases no segrega individuos con posiciones marxistas y revolucionarias, la lucha de clases segrega organizaciones revolucionarias y sólo dentro de ellas los individuos pueden aplicar y desarrollar las posiciones marxistas, ya que el marxismo no es una teoría aprendida en libros, sino una teoría viva que existe y se desarrolla con la lucha proletaria. No pretendo caer en el sectarismo o dogmatismo de plantear que tal o cual forma de organización es la única válida para llamarla revolucionaria, en este sentido afirmó que las organizaciones de clase pueden tener muchas manifestaciones. Se puede militar en un colectivo con dos o tres compañeros que se dediquen a profundizar en la teoría revolucionaria y sacar uno que otra proclama o toma de posición de propaganda, como también se puede militar dentro de una organización internacional donde exista tareas establecidas a un nivel mucho más centralizado. Coincido en este sentido con W.R. en la tesis de que Mehring a partir de los 40 años asume la militancia revolucionaria, ya que éste integró las filas del Partido Socialdemócrata de Alemania a los 45 años aproximadamente, por cierto, el PSA (SPD en alemán) cumplió su función como organismo revolucionario del proletariado hasta que desvió sus posiciones hasta volverse contrarrevolucionario, por ejemplo, una de sus desviaciones más graves fue apoyar al Estado Alemán en la Primera Guerra Mundial. Ahora bien, estoy de acuerdo que se puede armar toda una polémica necesaria sobre el hecho de que los Partidos Socialdemócratas fueron necesarios para la clase o no. Este tema lo dejaremos también para más adelante.
W.R. afirma con mucha pasión y adjetivos propios de un buen poeta que, desde que Mehring asume la integración al PSA “batalla ardorosamente con la pluma en la mano contra la burguesía y junto al proletariado”, convirtiéndose en uno de los “maestros descollantes del proletariado internacional”. Sobre estas posiciones del traductor debemos de tener mucho cuidado. ¿Qué nos quiere decir el señor Roces cuando plantea que Mehring batalló con la pluma en la mano?, y ¿qué sobre la afirmación que batalló junto al proletariado? No quiero caer aquí en suposiciones, ni poner palabras en la boca de alguien que no puede responder, por eso no responderé a la posición vertida por W.R. directamente; pero sí tomaré posición sobre posiciones comúnmente defendidas por seudo-marxistas, que plantean lo siguiente: Primero – “Son los teóricos que dan dirección al movimiento proletario”. Esta posición debe ser rechazada por los revolucionarios que hemos llegado a comprender como se desarrolla verdaderamente el movimiento proletario, su consciencia de clase y las posiciones teóricas que defiende en cada paso dentro de la lucha de clases. Los revolucionarios no son meramente teóricos, no podemos pensar en que un solo individuo, encerrado en cuatro paredes, sin una vida militante pueda crear teorías, sólo como observador pasivo de lo que sucede en la historia de la sociedad burguesa; y mucho menos pensar que sus teorías van a calar, por arte de magia en los proletarios en lucha. El llegar al nivel de consciencia de poder sistematizar las lecciones de la lucha de clases y plantear posiciones revolucionarias sólo se puede hacer como militante revolucionario. Ahora, entiendo muy bien, que un militante puede contribuir a la lucha revolucionaria de formas muy diversas, dependiendo de sus condiciones y del contexto de lucha; algunos pueden ser muy buenos polemistas, otros muy buenos redactores, otros muy aguerridos en enfrentamientos directos contra el Estado burgués, etc., pero esto, no quiere decir que aisladamente puedan haber sólo teóricos que contribuyan con “libros”, sin ensuciarse las manos con la militancia revolucionaria. En este sentido Mehring no sólo luchó con la pluma, sino también armado de un martillo demoledor en cuanto se lo exigía la militancia comunista, lo mismo que Marx y Engels. Segundo – “Los Comunistas debemos de luchar junto al proletariado”. Esta es otra de las posiciones planteadas por los iluminados que no se ven como parte de la clase, sino más bien, como su dirigente, como una vanguardia iluminada que inventa la teoría revolucionaria y la inyecta a la clase. Esta posición también debe ser criticada y rechazada por los marxistas, ya que trae un claro estancamiento al desarrollo de la consciencia de clase. Pensar que los comunistas forman una organización aparte de clase, que están en otro nivel, o que simplemente el conjunto del proletariado son la masa y ellos su vanguardia sólo trae como consecuencia una sumisión del conjunto proletariado. Esta posición ha jugado (la Revolución Rusa) y jugará un papel contrarrevolucionario, la futura revolución tiene que ser por necesidad un acto consciente del proletariado en su conjunto y no un acto empujado por “los teóricos”, esto terminaría por enterrar una revolución proletaria desde dentro, generando una burocracia y dependencia única de la vanguardia “comunista”. Mehring no luchó junto a la clase, sino como parte integrante e inseparable de la clase, no lo hizo desde su escritorio sino desde la militancia, dando su vida al final de cuentas por la causa que abrazó y defendió; la única causa que hará cambiar el mundo de base, la revolución proletaria mundial.
Para fundamentar el carácter de maestro del proletariado, el traductor nos recuerda los aportes de Mehring al marxismo, principalmente en el plano cultural e histórico; como por ejemplo la crítica literaria que va desde Calderón a Heine[3] y desde Hebbel a Gorki, también menciona aportes a la historia de la lucha del proletariado y a las personalidades más resaltantes. Pues en este caso, no tenemos porqué apoyar o rechazar esta afirmación de W.R., sólo nos queda leer a profundidad y con un espíritu revolucionario y no académico los textos de Mehring; aunque el término “maestro del proletariado” tendría que ser discutido, dado el concepto que se tiene por “maestro” dentro de las sociedad de clase.
Cartel de la Liga Esparquista
Mehring escribió la “Historia de la Socialdemocracia” en cuatro volúmenes, que según el traductor “… son una fuente agotadora e inagotable de investigación sobre los orígenes y el proceso histórico del socialismo en sus diversas tendencias y de la clase obrera alemana.” En realidad Mehring tiene una extensa lista de obras que llevan por autoría su nombre, entre ellas también, nos menciona W.R., los “Escritos Varios de Marx, Engels y Lasalle” que es una recopilación de textos redactados por dichos personajes. No podemos olvidar que Mehring fue el que aportó, probamente más que cualquier otro, a la publicación de la “Correspondencia entre Marx y Engels”. En este sentido espero que alguno de los lectores pueda leer los textos citados por W.R., en mi caso seguiré buscando más textos de Mehring, cosa difícil en la actualidad, ya que por lo visto en internet no hay más que un par de escritos (muy cortos) y en librerías con mucha suerte se consigue la presente obra.
Posteriormente se asegura también, que Mehring, fiel a los principios revolucionarios comunistas, se opone radicalmente a que el proletariado tome partido por el Estado burgués dentro de la Primera Guerra Mundial. Es por esto, nos dice W.R. que rompe con la Socialdemocracia alemana, junto a Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y Clara Zetkin. Este suceso, la crítica despiadada a los seudo-marxistas que respaldaban a los Estados burgueses en la guerra, el rechazo al apoyo que daban los “Partidos de clase” empujando al proletariado a integrar los ejércitos en la guerra por la defensa de la patria capitalista, es un tema de trascendental importancia en el programa histórico que ha de defender el proletariado en la actualidad. Mehring fue fiel al principio internacionalista del proletariado, viendo a la Guerra Imperialista, como una trampa para la clase, una desviación total de la lucha revolucionaria. Esto es lógico, los intereses que se defiende en estas guerras entre Estados capitalistas son completamente burgueses. El proletariado no gana absolutamente nada si el país donde reside consigue una carroñera victoria sobre otro, su condición de desposeído, de trabajador asalariado, de tornillo dentro de la maquinaria capitalista no cambiará. A lo mucho los que podrán ganar algo son los burócratas de los partidos “comunistas” que han transado con la burguesía la participación fiel de la “masa obrera” que ellos “posean”. Mehring y muchos otros revolucionarios comprendían esto, y lo comprendían y explicaban seguramente mucho mejor que yo. La posición intransigente de no transar con el Estado burgués, ni como táctica ni estrategia, y plantear la autonomía de la clase, de sus intereses y de su misión histórica hizo que él se retirara del PSA; y que contribuyera a la fundación de una verdadera organización proletaria la Liga Espartaquista. El premio por la defensa consecuente de las posiciones revolucionarias fue la cárcel y posteriormente el asesinato en manos de la soldadesca alemana en 1919 en las calles de Berlín.
Para finalizar W.R. nos dice que esta obra es un estudio de Marx, como parte activa del movimiento proletario y comunista, desde el enfoque marxista. Aunque a la vez, también nos plantea que Marx fue político, economista, revolucionario, filósofo, caudillo, táctico, organizador de la clase obrera, guía de la Internacional, amigo y enemigo, etc. Sobre este asunto y para concluir con la crítica a la introducción del traductor, no puedo dejar escapar el tema de Marx economista, caudillo, filósofo, etc. El método dialéctico nos hace abrir los ojos para ver el desenvolvimiento del mundo tal y como se presenta en la realidad. Todo cambia todo se transforma, nada permanece estático, todo influye en todo, no hay nada absoluto y menos aún algo que tenga un desenvolvimiento separado de lo que le rodea. ¿Es o no el desarrolló, avance y forma de existencia de la realidad? Respondo esto con un innegable sí, y podemos tener a la ciencia como testigo del asunto. Es por eso que si queremos ver el desarrollo de un revolucionario, el aporte como individuo al movimiento proletariado, lo debemos ver en su contexto real, y no sacarlo de su trabajo dentro de la clase. No podemos agarrarlo por el cuello del saco a Marx, llevarlo a “otra dimensión” donde no hay tiempo, espacio y menos sociedad capitalista” y empezar a revisarlo. Todo lo contrario lo debemos ver a Marx dentro de su entorno, dentro de los sucesos históricos que sucedían en su época; por supuesto, sin olvidarse de sus cualidades innatas y personales, pero viendo que lo hizo moldearse. Y sí queremos estudiar su vida, por el interés de comprender sus aportes a la teoría revolucionaria, no podemos cometer el error de sacarlo de su contexto. Carlos Marx no fue un filósofo, no se quedó interpretando el mundo sino que contribuyó siendo parte del único sujeto histórico capaz de transformarlo: el proletariado, menos puede ser un economista, su participación no fue plantear una teoría economía, todo lo contrario, su aporte fue describir y fundamentar porque la economía capitalista debe ser destruida, en fin, Marx fue un revolucionario y esto no por capricho mío, su existencia real nos lo demuestra, su militancia revolucionaria nos lo demuestra. Sí Mehring utiliza consecuentemente el método dialéctico (parte inmanente del marxismo) en esta obra, sólo lo podremos saber estudiándola dentro de su contexto.

Franz Mehring

Esto sería lo que tengo que escribir y criticar por el momento, de hecho que hay un cúmulo grande de temas que se han soltado en el transcurso de mi redacción. Espero que sirvan para el debate, para la reflexión de los lectores, no pretendo ser el dueño de la verdad, sino contribuir como militante de una organización marxista al esclarecimiento interno y general de los comunistas y del proletariado en general. Queda todo listo entonces, para pasar a la lectura de Mehring. Adelante.



Carlos Sierra
Jueves, 03 de febrero de 2011

[1] Para tener una información más exacta, dejo estos datos a su disposición: El texto original fue publicado en Alemania en 1919, bajo el título “Carlos Marx – Historia de su vida”. El autor de la obra es Franz Mehring. El ejemplar que poseo es de la Editorial Claridad S.A., Segunda edición, enero de 1958. Argentina; y está bajo el título “Carlos Marx – El fundador del socialismo científico”. El traductor de la obra es Wenceslao Roces.

[2] Nació el 27 de febrero de 1846 en Schlawe (Alemania) y murió el 29 de enero de 1919 en Berlín. En 1891 ingresó en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Fue miembro del parlamento prusiano entre 1917 y 1918. Durante la Primera Guerra Mundial Mehring comenzó a distanciarse del SPD, fundando la Liga Espartaquista en 1916, junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

[3] Nació el 13 de diciembre de 1797 en Düsseldorf (Alemania) y murió 17 de febrero de 1856 en París. Fue un destacado poeta y ensayista alemán del siglo XIX. También fue periodista, crítico, político, ensayista, escritor satírico y polemista.